Francisco Umbral:
Un escritor al
servicio del periodismo
Estudio de las columnas publicadas en El Mundo (25 de agosto-14 de septiembre)
y en ABC (19 de septiembre-29 de octubre)
Javier Chivite Fernández
Departamento de Periodismo I
Trabajo
de Investigación
Doctorado. Curso 98/99
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ÍNDICE
Propósito
inicial de trabajo
Periodismo de
Opinión
Intenciones del
columnista
Importancia del
columnismo en el futuro
Los escritores
que escriben en los periódicos
Capacidad de
convencer a los lectores
Tipos de
columna en el periodismo de opinión
Periodismo y
Literatura
Periodismo
interpretativo
El columnista
ante su público
II. BIBLIOGRAFÍA
IV. UMBRAL Y EL
PERIODISMO
V. ANÁLISIS DE LAS
COLUMNAS DE UMBRAL
El Mundo del
Siglo XXI
Abc
VI. CONCLUSIONES 128
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“Lógicamente,
ha de existir una coherencia previa entre la línea ideológica o cultural del
periódico y la del articulista que se sirve de sus páginas como vehículo de sus
ideas. La falta de una coincidencia general entre las posiciones del medio y
las del columnista darán lugar a un desconcierto del público”
Hemos
escogido estas palabras de Esteban Morán Torres en su libro Géneros del Periodismo de Opinión para
introducir este Trabajo, porque creemos que se adecúan perfectamente con
nuestros objetivos. Nuestra idea inicial es analizar, basándonos en el estilo
de Francisco Umbral, las razones por las que el conocido novelista volvió a las
páginas del El Mundo del siglo XXI
después de haber estado desempeñando su labor de articulista en el diario ABC del 19 de septiembre al 29 de
noviembre de 1993.
Para ello,
analizaremos las características e la forma de escribir de Umbral en el período de ABC y en el intervalo justamente
anterior a su marcha de El Mundo,
exactamente, hemos elegido del 25 de agosto al 14 de septiembre.
El periodismo de opinión es una de las
facetas que más enriquecen la lectura de un periódico hoy en día. La opinión ya
no es patrimonio de los semanarios de actualidad, que solían disponer de más
tiempo para interpretar las
informaciones de cada jornada. En la radio, en la televisión y en la prensa
escrita diaria, son numerosos los periodistas y novelistas que se dedican a
analizar con todo detenimiento lo que ocurre, y ofrecen a la audiencia un
producto final completo, suma de información y opinión.
Este valor añadido, este esfuerzo del
periodismo como colectivo, ha sido una de las razones que nos ha impulsado a
escudriñar un poco más en el tema elegido para nuestro Trabajo de
Investigación.
Creemos que también deberíamos explicar
brevemente las razones de elegir a Francisco Umbral entre tantos buenos
escritores y periodistas que cada día se asoman a las pantallas de nuestra
televisión, o nos despiertan por la mañana, o leemos en el metro de las grandes
ciudades muchas veces apresuradamente.
Umbral es un escritor que posee una
capacidad especial para jugar con el lenguaje, y eso posibilita que cada día,
su lectura sea un requiebro a la inteligencia, y una apuesta al humor. Opinamos
que columnistas y escritores como Umbral, hemos tenido pocos, aunque por
fortuna tenemos la suerte de poder disfrutar con él cada día, en el periódico.
El trabajo se estructura en varias partes
principales. En primer lugar, recogeremos lo que varios autores han escrito
acerca de la Columna Periodística, sus características generales, sus
implicaciones, su historia. Más tarde, abordaremos el análisis de las columnas
de Umbral en los dos períodos que antes hemos mencionado, por orden cronológico.
Primero en El Mundo, y luego en el ABC, siguiendo una ficha técnica que nos facilite la comparación posterior.
Por último, y una vez que poseamos todos estos datos, los cotejaremos y
sacaremos unas conclusiones que son, como ya hemos adelantando, el objetivo
final de trabajo.
El
periodismo tiene cuatro funciones clásicas reconocidas por la inmensa mayoría
de los autores: informar, entretener, orientar e interpretar. Las columnas de
opinión tal y como hoy las conocemos, son el resultado de una mezcla muchas
veces explosiva de estas cuatro funciones que hemos relatado. Hay columnistas
en los que predomina la opinión sobre la interpretación, mientras que en otros
el recurso del humor es el más utilizado.
Concha Fagoaga (1), ha asegurado que “si la
finalidad del tratamiento de la información es no sólo analizar los hechos sino
añadir una valoración, una estimación de ellos, se está produciendo un mensaje
interpretativo”. A nuestro juicio, Umbral es un escritor que no pretende
convencer a los lectores con sus escritos, simplemente desea añadir una visión
distinta, englobar esa noticia en un contexto determinado, en una época, en una
perspectiva concreta que nos conduce a conocer su propia opinión, pero con
ánimo de persuadir, sino con el de ilustrar y entretener.
Como la
propia Fagoaga (2) determina, “Los hechos no se producen descontextualizados de
una situación económica, social y política concreta. Los hechos no surgen
aislados de una realidad más amplia, se insertan en ella; esa realidad en que
actúan todos juntos, los comunicadores públicos que socializan los mensajes y
los receptores de éstos”. Francisco Umbral, conocedor de la realidad en la que
le ha tocado vivir y muchas veces protagonista directo de alguno de estos acontecimientos,
suele incluir, como ya veremos en el análisis posterior, numerosas excusas colaterales donde vierte sus
conocimientos acerca de la literatura sobre todo francesa y sobre todo de este
siglo, para después volver en un repentino giro sobre el tema que está
abordando, ofreciendo su visión particular de lo sucedido.
El
periodismo interpretativo como lo conocemos en nuestros días, surge en 1923 con
la puesta en marcha del Semanario Time como expresión de un nuevo periodismo
impulsado por dos jóvenes universitarios de Yale, Briton Hadden y Henry Luce.
Estos dos estudiantes apuestan por ofrecer las noticias que se producen en la
Universidad de una manera diferente. No manda la noticia, el hecho en sí, sino
que se añaden explicaciones, datos de antecedentes, referencias al pasado y
predicciones de futuro, contextualizando lo ocurrido.
En este
sentido, y como afirma Juan Gutiérrez Palacio (3) “las columnas ayudan a
introducir en los lectores un cambio respecto al estilo más restringido de la
redacción periodística. Las columnas dan colorido, diversidad y opinión. Y
ayudan al periódico en la doble obligación que tiene con los lectores: informar
y entretener”.
Eso sí,
gracias a los avances en materia de tipografía y de diseño periodístico, las
columnas de opinión suelen posees unos rasgos comunes que ha detallado Esteban
Morán Torres (4), “para que un artículo tenga consideración de columna, debe
ajustarse a ciertas formas, como son su extensión uniforme, la libertad del
tema, la asiduidad y el amparo de un título general que la distingue de otros
trabajos de colaboración. En la prensa escrita, la columna tiene un tratamiento
tipográfico especial; se la aísla siempre con recuadros, filetes, corondeles u
otros procedimientos que la destacan del resto del contenido de la página”.
¿Quién es
periodista?, Aquélla persona que ejerce el periodismo. ¿Qué es el periodismo?,
Es un conjunto de técnicas que se aprenden gracias a las cuales una persona es
capaz de analizar los hechos, seleccionar lo más importante, y escribirlo
adecuadamente mediante un orden establecido, lo que en periodismo se denomina
la pirámide invertida. En este sentido, pues, los columnistas habituales de los
periódicos en nuestro país se encuentran cada día a su disposición con una
serie de hechos de los que debe elegir el que resulta más novedoso para sus
lectores.
Como ha escrito Enrique de Aguinaga (5) “es ejercicio periodístico, en términos generales, la actividad dirigida a la obtención, elaboración, interpretación y difusión de noticias y opiniones destinadas al público, así como el asesoramiento en aquellas materias, siempre que se realice con dedicación profesional que exija los conocimientos y técnicas proporcionadas específicamente por las facultades de ciencias de la Información”.
Los
escritores que escriben en los periódicos son unas personas que escogen un tema
diariamente para sus lectores. No son periodistas, hablando de una manera
estricta, sino colaboradores, siguiendo la definición que aporta la Real
Academia Española (6) “persona que escribe habitualmente es un periódico, sin
pertenecer a la plantilla habitual de redactores”.
Asimismo, y
siguiendo la línea marcada por el Profesor Aguinaga (7) “la colaboración
literaria, en términos generales, es la que comunica opiniones o reflexiones
personales de todo género, desde el político al estético, en forma de artículo,
columna, ensayo o géneros análogos, fundamentalmente de carácter subjetivo”.
Si
pretendiéramos otorgarle a los columnistas la condición de periodistas, en
virtud de su dedicación y excelente pluma, sería tanto como pretender que
mediante ese ejercicio arbitrario, le estuviéramos reconociendo también la
capacidad para redactar editoriales, hacer información parlamentaria, mantener
una corresponsalía, organizar la sección local de un medio, y en último
extremo, dirigir el propio periódico en el que trabaja.
Ser
periodista no es algo que se aprenda a fuerza de escribir columnas interpretativas
en un periódico. Ser periodista significa que se poseen una serie de
capacidades que posibilitan al sujeto para interpretar, orientar, organizar,
seleccionar, y redactar los acontecimientos diarios que se producen en la
sociedad. Unas capacidades que se enseñan en las distintas Facultades de
Ciencias de la Información, rama de Periodismo, que existen en España.
Kimball
Young distingue cuatro etapas básicas en el proceso de formación de la opinión
pública: primero, algún tema o cuestión comienza a ser propuesto por algún
grupo de personas; segundo, surgen las preguntas en torno al tema propuesto, se
organizan charlas, coloquios, conferencias, aparecen noticias en los
periódicos; tercero, madura el ambiente y surgen soluciones y respuestas a esas
soluciones que aparecen como alternativas; cuarto, a través de la movilización
se llega a formar un cierto consenso; quinto, la decisión aceptada se pone en
práctica.
Pues bien,
todos los columnistas se proponen a la hora de escribir su columna diaria
influir, de uno u otro modo, en la opinión pública. Ser respetados por lo que
piensan, y ser capaces de lograr que alguna persona reflexione acerca de lo que
ha escrito y acoja como suya la postura que ha adoptado el escritor ante el
tema elegido.
Pero,
¿hasta qué punto estos columnistas pueden influir en sus lectores?. Luisa
Santamaría (8), divide muy claramente las parcelas de pensamiento que todo
hombre y mujer poseen. Santamaría diferencia entre las opiniones (“suelen ser
efímeras y reflejan el sentimiento público del momento; en muchos casos
reflejan más lo que el individuo piensa que debería sentir que lo que de hecho
siente”), y las actitudes (“no reflejan necesariamente los sentimientos del
público en general, aunque sí suelen plasmar los de algún grupo al que el
individuo se haya asociado. Normalmente están enraizadas en los rasgos de
carácter, y son los que hacen que el individuo seleccione de entre el torrente
de estímulos que acuden constantemente a sus sentidos, sólo aquellos que están
en consonancia con sus propias creencias profundamente arraigadas”).
Siguiendo esta idea, los escritores o
colaboradores literarios que ejercen parte de su actividad como intelectuales
en los medios de comunicación no suelen dirigirse a las actitudes que el lector
posee, menos permeables y tendentes al cambio, sino que se centran en las
opiniones que se ha creado el lector sobre un tema concreto, de reciente
aparición.
Asimismo, el columnista juega con una pequeña
ventaja a la hora de intentar persuadir de sus opiniones a los lectores si
comparamos a la columna literaria con el género de opinión por excelencia: el
editorial.
Así, José Luis Martínez Albertos (9) afirma que
“el editorialista adopta posiciones ideológicas con vigencia actual mientras
que el comentarista emite juicios para entender el curso futuro de los hechos.
Desde un punto de vista literario, el columnista tiene mayor margen para
expresarse sin la ampulosidad y nobleza del editorial, utilizando giros y
expresiones de tipo coloquial o incluso desgarradas, pero siempre en un tono
decoroso”. Martínez Albertos pone en este caso el acento en las enormes
posibilidades estilísticas que posee un columnista para conseguir sus
objetivos, unos recursos de los que no disponen los editorialistas que ven cada
día como deben restringir su estilo reduciendo sus posibilidades y sacrificando
el lenguaje a la claridad y a la concisión de la idea.
Los columnistas tienen una capacidad clara de
influir en las opiniones de los lectores, aunque difícilmente le hará cambiar
sus actitudes, su ideología más profunda, ante un determinado asunto.
Son
numerosas las clasificaciones de columnas literarias en el periodismo que nos
hemos encontrado en la bibliografía.
Luisa
Santamaría (10), habla de hasta ocho tipos de columnas perfectamente asimiladas
al periodismo en nuestro país:
a.
La columna editorial firmada, que parece
un editorial, pero que expresa el elemento personal, con opiniones o ideas que
sostiene el propio columnista.
b.
La columna estándar, que se ocupa de temas
editoriales de menor importancia y los trata en uno o dos párrafos.
c.
La columna revoltillo, que presenta a sus
lectores un poco de todo.
d.
La columna de los colaboradores, en la que
tienen cabida aficionados a la poesía y a la sátira y los inventores de los
chascarrillos.
e.
La columna de ensayo, que tiene una
limitada variedad de temas, pero también una regla estricta: no ser nunca
didáctica ni aburrida.
f.
La columna de chismografía, que denota el
interés por los seres humanos, sus vicios y sus virtudes.
g.
La columna de orientación, que es muy
parecida a la de los chismes, pero la trascienda en su significación.
h.
Y la columna personal, que es un espacio
reservado por los periódicos a escritores de notorio prestigio, adquirido
muchas veces fuera del ámbito del periodismo.
El Profesor Martínez
Albertos, por su parte, cita como tipos de columna:
a.- El ensayo
b.- Artículos costumbristas
c.- Artículos de humor
d.- Artículos retrospectivos
e.- Columnas de tipo personal.
Es muy interesante destacar el hecho de que Luisa Santamaría engloba al autor objeto de nuestro estudio, Francisco Umbral, en el último de los apartados, en la columna personal, algo en lo que coincide con el Profesor Martínez Albertos (11), quien asegura que “de todas las formas del periodismo actual en España, es preciso reconocer que la columna personal es fuente inagotable de textos periodísticos literarios de excelente calidad. Congenia perfectamente este modelo expresivo con el talante literario que todavía arrastra buena parte de nuestro periodismo. Hay una larga lista de autores que pueden ser incluidos en esta nómina incompleta. Deseo señalar dos figuras eminentísimas de esta modalidad: Manuel Alcántara y Francisco Umbral”.
Llegamos a la conclusión de que la columna
personal es un texto literario muy diverso donde cabe casi de todo: la sátira,
el humor, el rigor, la cultura, la seriedad, y la transcendencia. Una especie
de cajón desastre que viene determinado por la forma personal de escribir del
autor y por su propia idiosincrasia, como ha escrito Esteban Morán Torres (12)
“el columnista requiere unas dotes especiales. Es, ante todo, un buen
observador capaz de transmitir sus impresiones a los lectores de sus artículos.
Esto último le configura como escritor de buena pluma, con aptitud para
comunicarse fácilmente con su público. Ha de ser sincero, honrado valiente y
responsable. De todos estos factores depende la consecución de eso que se llama
credibilidad y que el diccionario define escuetamente como “calidad de
creíble”, pero que a estos efectos es mucho más. Es la fe que ponen los
lectores en lo que el articulista les dice. Es el patrimonio,
extraordinariamente valioso, del buen columnista”.
Estas cualidades a las que hace referencia Esteban Morán Torres se acentúan en el caso de aquellos columnistas que no se ciñen a un tema determinado, a un área del periódico donde escriben (nacional, local, internacional, economía,...), sino que son capaces de tratar diferentes temas sin que por ello se reduzca su calidad y que, por ellos mismo, atraen a un número muy importantes de lectores hacia su periódico.
El
periodismo y la literatura han sido siempre dos actividades emparentadas.
Acerca de su grado de hermanamiento, los debates han girado en torno a dos
posturas encontradas. Por un lado, los que afirmaban que el periodismo ha
nacido de la literatura, como la rama nace del tronco, y por otro, los que
aseguran que ambas actividades son independientes, tienen rasgos diferenciados,
y no hay que confundir.
La postura
que mantenemos en este trabajo, recoge rasgos de ambas opiniones, acercándonod
quizá más a la segunda que a la primera.
El
periodismo tradicional ha bebido en las fuentes de la literatura. Nadie puede
negar un hecho que es irrefutable: en los primeros albores del periodismo
moderno, en el siglo XIX, eran los escritores y los novelistas los que llenaban
las páginas de los periódicos con sus escritos. Dentro de un periodismo
denominado por todos como fundamentalmente ideológico, la función principal del
papel impreso era la de expresar por escrito las ideas de una determinada
opción política, tarea que a menudo llevaban
a cabo los escritores, y la de publicar relatos o novelas por entregas
que eran un excelente reclamo para los escasos lectores de entonces. Las
noticias quedaban relegadas a un segundo plano.
Sin embargo, los avances técnicos revolucionaron
el concepto de periodismo entendido como tal hasta entones. Poco a poco, se
podía retrasar cada vez más la hora de cierre de los periódicos. Paralelamente,
se conocían en los periódicos más noticias, que llegaban hasta las redacciones
por telégrafo, y por vía telefónica. Este cambio trajo como consecuencia que
los periódicos comenzaran a introducirse en el llamado periodismo informativo
de los hechos, y comenzó a necesitar menos el apoyo de los escritores para
llenar las páginas.
Se estaba
creando un estilo nuevo de escribir. El periodismo, a medida que aumentaban y
mejoraban los avances técnicos, se iba desligando de la literatura y adquiría
su propia personalidad, centrada en el fenómeno nuclear de su actividad: la
noticia.
El profesor
Martínez Albertos (13) explica a la perfección cuáles eran esos rasgos que
definían el estilo nuevo que se estaba gestando, el lenguaje periodístico:
1.- Correción: el lenguaje periodístico es un lenguaje
no-literal próximo a la lengua coloquial culta.
2.- Concisión: es normal el predominio de sintagmas nominales
para conseguir frases cortas.
3.- Claridad: la eficacia y la univocidad comunicativa se
consiguen por el uso de verbos adecuados, en forma activa y tiempo del modo
indicativo.
4.- Captación del receptor
5.- Lenguaje de producción colectiva
6.- Lenguaje Mixto
Octavio
Aguilera (14), por su parte, señala que siempre habrá un elemento común entre
ambas disciplinas: “periodismo y literatura son dos modos de hacer paralelos
–algunas veces convergentes- cuya coincidencia fundamental radica en utilizar
la palabra como utensilio de trabajo y la frase, como vehículo del pensamiento”.
Pero no es
fácil seguir un camino propio, buscando las raíces del periodismo como lenguaje
independiente. En el trayecto podemos encontrarnos también algunos obstáculos,
como el que nos señala Martínez Albertos (15), y que nos pueden hacer volver
incluso a mirar a la literatura como una vía segura para no perder nuestra
independencia: “durante más de cien años, el lenguaje periodístico ha estado
luchando por conseguir su propia identidad como hecho cultural frente al
colonialismo tradicional del lenguaje literario; cuando finalmente esa propia
identidad está en nuestros días casi lograda del todo, el rumbo histórico
impone a los periodistas, en cuanto comunicadores públicos de unas
características peculiares, un nuevo acercamiento psicológico y formal a ese
mismo lenguaje poético del cual ha intentado escabullirse desde hace décadas. Y
el motivo de este acercamiento hay que buscarlo no tanto en la fuerza atractiva
que la literatura pueda ejercer sobre el periodismo, sino en el deseo de evitar
un nuevo colonialismo literario: el colonialismo impuesto por la fría
perfección de la comunicación de datos”.
Pero hoy en
día, y a imitación de lo que sucedía en el siglo XIX y en principios del XX,
los escritores no pueden dejar de sentirse tentados por la posibilidad de
escribir en un periódico y llegar a los lectores de un modo muy cercano y ágil.
José Acosta
Montoro (16) refleja esta idea cuando asegura que “el escritor, que conoce la
vida por vocación y oficio, no puede quedarse al margen de un fenómeno comunicativo
cuyo medio proporciona la posibilidad de influir en lo cotidiano, bien con la
transmisión de noticias, bien con la transmisión de opiniones que pueden
informar la actitud de sus lectores, de su continuidad y aun de su gobierno”.
¿Qué
persigue un columnista, ya sea periodista o escritor, cuándo se dispone a
escribir su columna diaria?. Persigue influir, de uno u otro modo, en la
opinión de quienes leen ese artículo, desea abordar un determinado asunto e
incluir en la esfera de las opiniones su propia visión de cómo ha ocurrido el
hecho, de cuáles son sus relaciones con otros de parecida factura y de cuál
será el siguiente paso.
Como escribe
Concha Fagoaga (17) “los mensajes interpretativos son mensajes dotados de
cuantos elementos explicativos sean indispensables para aportar al receptor
plural una valoración sobre hechos de actualidad”. Así, los columnistas suelen
salpicar sus escritos de citas de otros autores que les corroboren en sus
tesis, ya sea el tipo de razonamiento que empleen –utilizando la jerga
aristotélica-, deliberativos, judiciales, o epidípticos, depende si se refieren
a lo que es más o menos útil para el perfeccionamiento de la vida en sociedad,
a lo que es justo o injusto, o a elogiar o censurar las conductas de alguien.
En un
periódico, por elegir el medio de comunicación que más profusamente se sirve de
los llamados géneros de opinión, podemos encontrarnos argumentaciones en los
editoriales, en los sueltos y glosas, y en los artículos de opinión o comentarios.
Pero el periodismo interpretativo es casi patrimonio de los editoriales, como
bien lo afirma la propia Fagoaga (18) “el término periodismo interpretativo
viene a servir para diferenciar un determinado tipo de mensajes que ya no se
codifican conforme al relato objetivo de los hechos y que a su vez muestran un
claro distanciamiento de los comentarios editoriales o editorializantes”.
Juan
Gutiérrez Palacio (19) va un poco más lejos, e incluso llega a asegurar que la
columna es un tipo de escrito reservado normalmente a escritores que no son
periodistas profesionales “los autores de los géneros para el comentario
periodístico, el editorial y el comentario, están realizados por periodistas
profesionales. Los otros géneros situados a continuación, críticas, tribunas
libres, ensayos, pueden tener como autores a periodistas profesionales pero lo
más corriente es que sus responsables sean personas sin una dedicación plena a
las funciones informativas”.
En este
contexto, el periodismo interpretativo supone el complemento ideal a la tarea
informativa diaria que realizan los periodistas profesionales. Los columnistas
y editorialistas constituyen la reflexión del periódico después de haber
realizado un repaso a la vorágine informativa de titulares. El reposo de una
lectura sosegada frente al frenetismo de la noticia. En palabras de Paul White,
director de programas informativos de la CBS en una cita que recoge Concha
Fagoaga (20), “la presentación de los antecedentes y de todo el material
tangencial que permita al lector llegar a sus propias conclusiones, una vez en
poder de los elementos de juicio necesarios”
Los temas
que aborda un columnista son casi infinitos. Puede decantarse por comentar en
voz en alta un pensamiento que se le ha venido a la cabeza por la mañana cuando
miraba a través de la ventana (estos suelen ser los consagrados, los que no
necesitan decir mucho para impresionar a todos), o puede realizar un exhaustivo
estudio acerca de un hecho, introduciendo datos, opiniones sobre el tema que
haya recogido todo aderezado con unas cuantas expresiones propias, con lo poca
gente lo leerá, resultará demasiado pesado y prolijo, y los pocos que se
atrevan, tacharán ese nombre de su cabeza cada vez que abran el periódico.
Lo más normal
es que en las columnas de opinión se traten los temas de un modo muy personal
variando bastante poso el estilo de un día a otro, y que se procure aportar
algo más que un interesante análisis. En este sentido, los columnistas suelen
conservar un estilo propio donde prime un determinado elemento, como el humor,
las metáforas rebuscadas, las hipérboles, las comparaciones, los adjetivos,
etc..
Lo que sí es
cierto es que, como ha dejado escrito Juan Gutiérrez Palacio (21), es que “el
primer nivel informativo está hoy día acaparado por el periodismo de radio y de
televisión, en tanto que la prensa escrita tiende a exponer los hechos en el
llamado segundo nivel: al simple hecho se le incorporan elementos valorativos
que aportan ciertas dosis de opinión”.
Los temas en
los que se suelen fijar los columnistas, como ya hemos dicho, son casi
infinitos, una opinión que se sustenta en la de Esteban Morán Torres (22) quien
pone el acento en que lo importante no es el tema sino otros elementos
adyacentes al propio comentario: “todas las actividades humanas son
susceptibles de comentario. En los medios de comunicación, esa labor es obra de
expertos que cuando someten sus artículos a unas reglas determinadas que
afectan principalmente a la asiduidad, la extensión, y la ubicación en el
medio, se convierten en columnistas”. Todo el mundo puede ser columnista, viene
a decir Morán Torres. Sin embargo, en una cita posterior que hemos recogido ya
en este estudio, el propio Morán Torres afirma que el columnista requiere unas
dotes especiales, que debe ser un buen observador, y que debe saber transmitir
esas observaciones de una manera cuidadosa a la pluma y luego al papel.
Siguiendo
con los temas abordados, Martínez Albertos (23) realiza un interesante
comentario acerca de un desplazamiento de temas que se observan desde los
editoriales hacia las columnas de opinión: “puede decirse, sin embargo, que en
el periodismo moderno, existe un desplazamiento de temas del editorial a las
columnas de los comentaristas, sobre todo en aquellos comentaristas que tratan
temas políticos en los diferentes niveles: local, nacional, internacional,
economía, educación” Albertos asegura también que esta tendencia de trasladar
los temas se debe a la influencia norteamericana.
(1) Concha Fagoaga. Periodismo interpretativo. El análisis de la
noticia
(2) Fagoaga, op. cit., pág. 11
(3) Juan Gutiérrez Palacio. Periodismo de opinión
Editorial Paraninfo. Madrid, 1984, pág. 173
(4) Esteban Morán Torres. Géneros del Periodismo de Opinión
Ediciones Universidad de Navarra S.A. Pamplona, págs. 164 y
165
(5) Enrique de Aguinaga. Periodismo profesión
Ediciones Fragua, Madrid 1980, págs. 214 y 215
(6) Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua
Vigésima Primera Edición, Madrid 1992, pág. 504
(7) Aguinaga, op.cit. pág. 143
(8) Luisa Santamaría. El Comentario Periodístico. Los géneros persuasivos.
Editorial Paraninfo. Madrid, 1990, pág. 35
(9) José Luis Martínez
Albertos. Curso General de Redacción Periodística. Editorial Paraninfo,
Madrid 1997, pág. 373
(10) Santamaría,
op.cit., págs. 121y 122
(11) Martínez Albertos,
op.cit., pág. 382
(12) Morán Torres,
op.cit., pág. 166
(13) Martínez Albertos,
op.cit., pág. 203
(14) Octavio Aguilera.
Periodismo y Literatura
Editorial Paraninfo, Madrid 1992, pág. 25
(15) Martínez Albertos,
oc.cit., pág. 394
(16) José Acosta
Montoro. Periodismo y Literatura I
Ediciones Guadarrama, Madrid 1973, pág. 51
(17) Fagoaga,
op.cit., pág. 32
(18) Fagoaga,
op.cit., pág. 8
(19) Gutiérrez Palacio,
op.cit., pág. 110
(20) Fagoaga,
op.cit., pág. 69
(21) Gutiérrez
Palacio, op.cit., pág. 23
(22) Morán Torres,
op.cit., pág. 163
(23) Martínez
Albertos, op.cit., pág. 372.
III. OPINIONES SOBRE UMBRAL
-
José Luis Martín Prieto. El Mundo. Mayo de
1996
“Algunos ya sabíamos que este hombre era el nuevo
Larra y mucho más. Me precio de haberle apreciado siempre cuando los envidiosos
que tuvo, tiene y tendrá, estimaban que siempre se iba a quedar en su
apellido”.
“La vida de Francisco Umbral está en la cinta de
una máquina de escribir y millones de horas puestas al estudio y a su trabajo.
Habremos de agradecerle su debilidad, que es la de prodigarse en los
periódicos”.
“Paco Umbral es un lujo, y por ello, una
debilidad; otro vicio al que no me resistiré”.
-
Raúl del Pozo. El Mundo. Mayo de 1996.
“Umbral detesta el academicismo, desprecia el
canon, maldice la “odiosa premeditación de la novela”, es un vanguardista
crónico, pero sobre todo, utiliza la palabra como otros el veneno o el amonal”.
-
Santos Sanz Villanueva. El Mundo. Mayo de
1996.
“Todo en Umbral es memoria, confesión, vivencias
pasadas por el tamiz del arte, por una prosa creativa, innovadora, llena de
hallazgos expresivos, de imágenes sorprendentes, de metáforas plásticas y
reveladoras de una realidad casi siempre gris, pero que el escritor ilumina con
su palabra nueva o renovada. Esa prosa incita el artículo periodístico, la
crónica de un tiempo histórica o la nihilista indagación antropológica”.
-
Elvira Huelbes. El Mundo. Mayo de 1996.
“Nadie podrá arrebatarle a Francisco Umbral el
talento polémico, armado de una prosa en ocasiones sencillamente insuperable,
la mayoría de las veces brillante, vigorosa, culta, precisa”.
-
Javier Villán. El Mundo. Mayo de 1996.
“Su pericia idiomática es quizás la aventura más
compleja de este siglo, incluido algo tan incuestionable como la fronda
valleinclanesca, la filigrana de Gómez de la Serna, o la hermosa y contundente
plasticidad de Camilo José Cela”.
“Uno de los aspectos más llamativos de Francisco
Umbral es la acción desestabilizadora de la palabra y la autoridad con que se
manifiesta”.
-
Eduardo Haro Tecglen. El Mundo. Noviembre
de 1996.
“Por dentro, seguirá midiendo sus palabras para
meterlas en los siete, en los catorce versos o en la largura de un párrafo sin
fin, o en la brevedad de un billete de primera página; pero hará que las
verdades entren dentro de una belleza, como es el misterio suyo”.
-
Fernando Fernán Gómez. El Mundo. Marzo de
1997.
“He aquí una de las características del modo de
hacer de Umbral, por medio de su escritura convierte, no sólo a los que ya
disfrutamos de su amistad, sino al lector desconocido, en amigos, en
confidentes”.
-
Fanny Rubio. El Mundo. Marzo de 1997.
“Umbral ha educado su oído con resonancias de
Rubén Darío y de la Segunda Antología
de Juan Ramón Jiménez, y estira la pupila en los faldones de Quevedo y Valle.
Los cuatro son culpables de que Umbral sea modernista de títulos, juanramoniano
de compás, barroco de adjetivos, elegíaco de tono, moral de trazo y en la
medida de Ramón, atinado de estoque y concentrado de rebotes como un berrido
parvular”.
-
Camilo José Cela. Epílogo de la biografía
de Umbral escrita por Angel Antonio Herrera, recogido en El Mundo, en enero de
1992.
“Francisco Umbral me parece un escritor de cuerpo
entero, un creador del lenguaje, un buceador del último y más recóndito sentido
de las palabras. Pienso que posee el incalculable tesoro de tener voz propia,
que es la condición indispensable para poder hacerse un sitio en ese confuso
limbo de los injustos que se llama el Parnaso”.
-
Víctor de la Serna. El Mundo. Octubre de
1994.
“Tiene [Umbral] una capacidad única, entre los
columnistas literarios –que siguen desde Larra distinguiendo los periódicos
españoles de entre los de casi todos los demás lugares-, para proyectar una
visión propia de las personas, los personajes y los sobresaltos de la vida
española”.
-
Gustavo Villapalos. El Mundo. Enero de
1993.
“Umbral se queda en tímido incensario cuando
elogia y se vuelve guillotina cuando execra a capetos y troyanos. Todo cuanto
existe, los tipos, las costumbres, los vicios y la impiedad lo mira Umbral y,
ya digo, lo metaboliza primero y ¡zás!, lo regurgita después bajo especie de
epítetos lúcidos, líricos, arrebatados y levemente asesinos”.
-
José María Valverde. El Mundo. Enero de
1993.
“En su columna es donde Francisco Umbral ahonda
más en las grandes cuestiones y asume mejor los grandes compromisos. Parece
como si la rapidez del comentario de actualidad y la modestia de incrustarse en
un contexto informativo incitaran a Umbral a disparar más a fondo, dentro de su
humorismo y su velocidad. Y esos disparos no sólo van en contra de algo, sino a
favor de todo lo que merece y necesita valimiento”.
-Pere Gimferrer. El Mundo. Enero de 1993.
“Los personajes de las columnas de Umbral son
ideas, y las ideas son los personajes de las columnas de Umbral; las negritas
marcan el tránsito del ser viviente al signo, y del signo a la idea, y de ésta
a la palabra. Desnuda, en la palabra llameará aquí la idea”.
-
Salvador Paniker. El Mundo. Enero de 1993.
“Por esto Umbral escribe diariamente, porque
necesita ser diariamente, porque necesita reinventar diariamente la inverosímil
llama del vivir. Y de ahí su connaturalidad con el artículo/columna de diario”.
-
Camilo José Cela. El Mundo. Enero de 1993.
“Tú tienes voz propia, querido Paco, no hay más
que leerte cada mañana para verlo, y eso es lo que salva tus páginas, siempre
maestras, pero también arruina tus días, siempre azarosos. ¿No te das cuenta de
que sería pedir demasiado que te dejasen en paz tras escribir como escribes y
vivir a tu aire?”.
-
Jose Antonio Jáuregui. El Mundo. Enero de
1993.
“Es Umbral un ser humano, tiene santos de su
devoción y camina en un orden de cosas, por la misma ruta de ciertos dogmas,
credos, catecismos, popes y sacristanes sabidos, consabidos y archisabidos.
Pero, incluso al caminar por esta ruta tópica, su agudo sentido del humor le
llevará y nos llevará irremediablemente por los caminos más di-vertidos e
inesperados”.
-
Eduardo Mendicutti. El Mundo. Enero de
1993.
“Todas las columnas de Umbral son un desafío a
esa palabrería empantanada que llamamos diccionario. El diccionario, cualquier
diccionario, es un mundo de palabras ya creadas. En cambio, en las columnas de
Umbral, las palabras -incluso las más familiares o resabiadas- parecen siempre
recién hechas, el diccionario está siempre por hacer. Cada columna de Umbral es
el primer día de la creación del lenguaje”.
“A mí a veces, en mis columnas, me da apuro
inventar palabras porque creo que ya las ha inventado Umbral, que ya son hijas
de Umbral, y, claro, a nadie le gusta cargar con la hija de otro. En cada
columna de Umbral anida la sospecha de que la palabra que creías tuya no lo es;
es de Umbral. Si una palabra te sale guapa siempre parece palabra de Umbral.
Plumabrava este Umbral”.
-
Fermín Bocos. El Mundo. Enero de 1993.
“Convertida en cariátide asomada a la actualidad,
suele ser la suya una columna abarrotada de gracia y muy dictada por el
institnto periodístico. En todas se advierte su certero olfato para captar la
novedad –política, social, literaria o simplemente chismosa-, cuando aún es
semilla en el ambiente cutre-isabelino al que cada día se asemeja más lo de
Madrid”.
-
Eduardo Chamorro. El Mundo. Enero de 1993.
“Umbral podría decir que él escribe porque se
ama. En ese amarse a sí mismo está el prodigioso o titánico recurso de
Francisco Umbral. Con ello se ha transformado en un estado de opinión y en una
sensibilidad, en una manera peculiar de no preocuparse demasiado por las cosas
sino por lo que le ocurre a él”.
-
Raúl Heras. El Mundo. Enero de 1993.
“Umbral se enfrenta a los fantasmas cuatricómicos
de papel couché y los exortiza con el lenguaje, para expulsarlos de su güisqui
con pan en las mañanas, y poder cortarles las venas dentro de la bañera de su
ingenio”.
IV. UMBRAL Y EL PERIODISMO
Los cuadernos de Luis Vives, Francisco Umbral
Editorial Planeta, Barcelona 1996.
Pág. 31:
Gracias al
descubrimiento del trabajo, de eso que llaman el trabajo, ensombreciendo esta
palabra, gracias a mi travesía del tiempo embalsamado de las oficinas,
descubría yo el sentido último y verdadero de la poesía, del arte, de la
belleza, que no eran sino una denuncia clamorosa y loca de la vieja sumisión
del hombre a su costumbre y de su costumbre a la de los demás.
Esto me hizo
más poeta, aunque no escribiera un verso.
Pág. 68:
Aquellos
periódicos dominicales fueron mi escuela de periodismo y me ayudaron a ver
claro lo que yo iba a ser en esta vida, profesionalmente, porque los libros
sólo dan calderilla en España. El artículo tiene la doble ventaja de que da de
comer y de que le convierte a uno en un escritor leído por el gran público, que
en España no lee libros.
Pág. 69:
Claro que no
todo escritor sabe escribir para los periódicos. Esto no es bueno ni malo. Aquí
entramos en el problema de los géneros, y el periodismo es un género literario.
Unos lo dominan y otros no, como el soneto. Pero se puede ser gran poeta sin
saber hacer sonetos.
Pág. 71:
Ya el olor
de los periódicos era para mí un goce irreversible, “una imposición de los
fenómenos”, como hubiera dicho Schiller. Y, al hilo de Schiller, lo que
Napoleón le dijo a Goethe: “El destino es la política”. O la literatura. En el
olor de los periódicos o de los libros yo me reconocía como en la fragancia de
mi destino. [...] El periódico era la
urgencia de leer. El mediodía del domingo, en fin, se llenaba de gaviotas
madrileñas de papel.
Pág. 79:
Escribir es
un verbo intransitivo. Escribir para escribir. No para mostrar a Dios o a
Stalin. Esta estética de la estética colmaba mi dandismo. (Luego haría mucho
periodismo político de izquierdas, pero de eso procuré salvaguardar siempre mis
libros más puros).
Pág. 91:
Yo estaba
decidido a vivir como escritor y vivir de mi escritura. Y ya sabía lo
suficiente de sociología literaria como para comprender que de la poesía lírica
no se vive. Que todos los poetas, de Rosales a Aleixandre, tenían otra cosa: un
sueldo o una renta.
Como yo no
tenía sueldo ni renta, me lancé de cabeza a la prosa. [...] Leí entonces en Pierre Mac Orlan una anécdota que fue
definitiva para mí. Dice Mac Orlan que
llevó un poema a una revista, siendo chico, y le dijeron que estaba muy bien,
que se lo publicaban. Entonces preguntó el precio: “No, hijo, la poesía no se
paga”. “Pues póngamelo en prosa y lo cobro”.
Pág 112:
Decir que
vengo del tronco barroco del castellano es decirlo todo y no decir nada. No ya
en las generaciones, ni siquiera creo en los géneros. Para los críticos sigo
siendo una singularidad, a veces interesante, a veces perfectamente marginable.
Parece que soy marginal en los dos sentidos de la palabra, en el de original y
en el de desechable. De ambas cosas estoy casi seguro.
Pág. 119:
A la tía
Algadefina, nueva y la misma, la metí ya en la novela de esta enfermedad que
cuento, Las ánimas del purgatorio, y en El fulgor de Africa y en Las señoritas
de Aviñón, y siempre que he hecho novela familiar, que es la que más me gusta y
en la única que creo: Proust.
Pág. 132:
De José
María [Stampa] aprendí yo que el hombre de éxito nace marcado, se le nota
enseguida por la manera de elegir la película de la tarde. Era ese hombre que
nunca duda porque lo tiene todo muy claro o porque sabe que una decisión
equivocada es más valiosa que una duda metódica.
Pág. 136:
[Sobre la
máquina de escribir]
El invento
me gustó mucho enseguida y aprendí pronto, pero no imaginaba entonces que iba a
ser la artesanía esencial de mi existencia. A mano sólo he escrito unos cuantos
poemas de juventud. La mecanografía me fue muy útil en los reaseguros y luego,
naturalmente, en el periodismo y la literatura. Mi escritura manual es
imposible y me cansa mucho. De escribir a mano, yo sólo hubiera sido poeta, que
es oficio más despacioso.
La máquina
me hizo prosista, aquella vieja Underwood [...] Aquí se confirma una vez más la
teoría vagamente marxista o materialista de que las condiciones exteriores,
objetivas, determinan incluso el arte de un tiempo.
Pág. 143:
Tomás
Santana me inició en las putas, en Proust y en algunas elegancias [...]. A
medida que mi vocación y profesionalización literaria se iba haciendo más
fuerte, tomaba yo conciencia dramática (e irónica) de la inutilidad de la
literatura.
Pág. 160:
De hecho, y
pasados los siglos, sólo he hecho política en los periódicos y un poco en la
vida, pero casi nunca en mis libros. La política es un tema mayor para el
periodista y un tema menor para el escritor.
Pág. 170:
Juan Ramón,
Guillén, Valéry, los maestros del instante mágico ejercían sobre mí. Si de
aquellos desvelos no nació un gran poeta es porque yo no lo era.
*********************************************
El Mundo. Mayo de 1996.
“Me gustaría
que mis columnas fuesen menos violentas, con una crítica más tranquila. Se
acercan tiempos más mediocres y templados, lejos de los recientes escándalos
políticos, y requieren un tono calmado”.
El Mundo. Enero de 1992.
“Yo siempre
tuve muy claro que al lector hay que envenenarle. Ese es mi credo de escritor”.
El Mundo. Octubre de 1994.
“Escribo con
la mentalidad de que el artículo es absolutamente fugaz y tiene un día de vida,
pero eso no quiere decir que lo descuide. Procuro hacer cada día el artículo
más perfecto posible, como si fuera a
quedar para siempre”.
“Ante todo
pienso en mí, en que el artículo me guste a mí”.
“Yo sigo
teniendo la misma vocación, el mismo entusiasmo que cuando empecé. Puedo ser
bueno o malo, pero sí soy muy cumplidor, creo que no he fallado nunca. El día
en que no vea mi columna es que me he escapado a Miami con una señorita
maravillosa o me he muerto. Además, he descubierto que me calma los nervios.
Hacer la columna es una especie de terapia, como para otros la gimnasia. La
columna es mi aerobic”.
“Saber que
hay mucha gente que le lee a uno es una forma de censura también. Los toreros
dicen que cuanto más arriba están, más miedo pasan. Piensas: a ver si no voy a
estar a la altura”.
“Recurro al
tono coloquial, cordial con el lector, a una naturalidad –real o forzada- pero
naturalidad al fin, para desalmidonarme, para quitarme envaramiento. No
quisiera ser como aquél viejo periodista de provincias que escribía: Queda
Alemania advertida por última vez de ... no sé qué. Todavía sigo leyendo algún
columnista que escribe así y me da mucha risa. Nuestro papel no es tan
importante”.
El Mundo. Enero de 1993.
“Hay dos
preparaciones, la periodística y la mía propia. Yo, lo primero, me ausculto a
mí mismo, observo cómo estoy, cómo he dormido, cómo me va la cabeza”.
“(Tomo)
notas mentales, porque confío mucho en mi memoria. Incluso a media noche, con
esa lucidez de las cuatro de la madrugada. Notas de ideas y notas de palabras,
palabras que me gustan, palabras que conocía y no controlaba, y que las vuelvo
a cazar. El otro día, en una peli de Ramoncín, espantosa, que la vi porque era
de Ramoncín, decían “bordería”. ¡Coño, bordería!, es verdad, y la meto en una
columna, y una vez que la he escrito, ya no se me olvida”.
“Una columna
no se debe hacer ni leer como un editorial. Entonces, yo, a todo tema, por
trascendente que sea, le busco la minucia, la pequeña anécdota. No me gusta
entrar frontalmente a los grandes temas”.
“A veces no
hay más remedio, a veces quiero exponer una idea mía, que es verdad, y entonces
hago un artículo teórico, coñazo, que queda como un editorial, pero son los
menos”.
“A mí, Ruano
me decía: “Un artículo es una morcilla, dentro metes lo que quieras, pero tiene
que estar bien atado por los dos extremos”. Yo escribo dos folios sin parar.
Luego, paro. Cuento las líneas, veo las que me faltan, doce o quince, o las que
sean, y entonces vuelvo al principio, y surge una luz nueva, una faceta que no
había salido. Es un efecto musical, lo que decía Eugenio Montes: “Estrofa es lo
que vuelve”. Hay que volver al estribillo, a la estrofa, al principio”.
“En la
columna, yo arranco con un primer párrafo breve, que tiene que ser contundente,
y que tiene que tener algo, un hallazgo, una “boutade”, lo que sea. Luego, me
despeño por el primer folio, donde me tomo libertades, y digo lo que se me
ocurre, citas, cosas. Aquello ha de ser proliferante y arborescente. Luego, en
el segundo, hay que entrar en materia y decir lo que se quiere decir, dejar el
tema centrado. Y, después, en el tercero, en las quince últimas líneas, que es
donde empiezan los problemas, pues se vuelve al principio y se acabó”.
“Mis
artículos, toda la vida, han sido de dos folios, que es lo ideal. Esas diez o
quince líneas últimas de ahora podían sobrar, pero lo que ocurre es que, vista
en el periódico, me gusta una columna con esas dimensiones, más corta no me
gustaría”.
“El lector
prefiere leer sobre individuos antes y mejor que sobre ideas. Los nombres
tienen mucho atractivo para ese lector apresurado, que va en el autobús y tal,
al que agarro si le hablo de Nico Redondo y su panza, y no de la nueva ofensiva
sindical que no sé qué”.
“Cuando una
frase se presenta tan aguda, tan impactante, disparada como una flecha, es que
ahí hay algo”.
“El idioma
es una maquinaria, un inmenso mecanismo que funciona a través de nosotros. El
idioma, cuando pellizca algo, está pensando por ti, te está diciendo algo que
tú no habías pensado previamente, pero que puedes llegar a pensar. Eso no se
puede desaprovechar”.
EL MUNDO DEL SIGLO
XXI
RESUMEN: En esta ocasión, Umbral aborda de una sutil, el
desnudo de los pechos de Nati Abascal cazado por algún intrépido fotógrafo, un
hecho que compara con el declive del felipismo. Utilizando los viejos versos
del maestro Quevedo (“Mire los muros de la Patria mía”), el escritor desgrana
toda clase de reproches que le hace al PSOE. Nombra explícitamente a Aída
(Álvarez), y a Mariano (Rubio), como los personajes que más han influido en
este declive del socialismo, debido a sus escándalos de corrupción.
TEMA: Se trata de una crítica muy severa a la actuación del
felipismo, que ha desencantado al país con sus promesas incumplidas y con sus
corrupciones.
EMPLAZAMIENTO DE LA COLUMNA: Como va a ser habitual en estas
columnas que analizaremos de Francisco Umbral en el diario El Mundo del siglo XXI, el texto se sitúa en la página 7 del
periódico, en plena sección de nacional, conviviendo con las noticias de los
avances populares frente a la labor de Gobierno del PSOE.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: No hay una referencia explícita a un hecho concreto, aunque tampoco se puede decir que sea una columna totalmente atemporal. Si bien podría haber sido escrita un mes antes o un mes después, sí lleva implícita una carga de crítica feroz hacia una situación que estaba en la actualidad de aquélla época: el desencanto de los socialistas observando cómo en lo que habían puesto tanta ilusión se desmoronaba por momentos.
EXTENSIÓN: Va a ser similar en todas estas columnas de El Mundo. Podríamos hablar de que son
unos tres folios mecanografiados, una extensión más que suficiente para
despegar todo el verbo umbraliano, algo largo según su opinión, como aseguraba
en una de las citas que hemos recogido.
ACOMPAÑAMIENTO DE UNA ILUSTRACIÓN: Siempre va a ser lo mismo
en este periódico. Al artículo le acompaña un dibujo de un plano medio del
busto del escritor que no mira fijamente al lector, sino que se inclina hacia
su lado derecho, dejando ver perfectamente su bufanda anudada al cuello
desabrochado de la camisa.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: La construcción de esta
columna de Umbral es digna de todo un arquitecto de la palabra. Comienza
hablando de las fotos de Nati Abascal, a la que llama “musa que fuera del
granfelipismo, duquesa de la luz, flor de otros días”. Después, da con la
clave, la alegoría del hundimiento del proyecto a la par que el hundimiento de
los pechos de la Abascal: “Su bellísima ruina, ferragosto, la respeto y bendigo
en esta prosa, pero ella manifiesta, alegoría, que el felipismo ha muerto como
un hombre. Como un hombre de tango o como un mal hombre”, “tu desnudo es la
imagen del Gobierno, tu ruina es la metáfora del PSOE, el adiós de tu piel es
un decreto”. Son expresiones que Umbral utiliza de diferentes maneras, que
siempre o caso siempre tienen como referencia los conocidos versos de Quevedo,
y que suponen el tema fundamental de la columna: el derrumbre del PSOE, igual
que el derrumbe de la belleza de la ex Duquesa de Feria.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: No emplea ningún tipo de diálogos ni
introduce ninguna cita, si exceptuamos los versos de Quevedo.
COMENTARIO FINAL: Esta columna es un ejemplo muy claro de la
manera de escribir de Umbral: tomando un tema como excusa, como apoyo, lo
deriva más tarde a lo largo de la columna hacia una cuestión política,
normalmente de actualidad, que es la parte central.
EL FUEGO. EL MUNDO. 27-8-93
RESUMEN: Umbral trata en esta columna el problema del fuego,
tan común en los paisajes españoles al llegar el verano. Pero lo hace de un
modo peculiar. No se limita a un estudio económico de las ventajas que los
grandes terratenientes pueden sacar de las subvenciones o el dinero que reporta
el negocio maderero. Umbral realiza una metáfora del fuego en la sociedad
española, explica que el fuego siempre ha estado presente no sólo en las
fiestas de nuestro país, que también, sino en la mentalidad de todo español,
que desea convertir al rival en fuego, quemarle, destrozarle hasta que sólo
queden las cenizas.
TEMA: La mentalidad de los españoles y el fuego es el tema
fundamental de esta columna. La tesis, que todos los españoles amamos el fuego,
lo llevamos dentro, y, de una manera u otra, todos somos algo pirómanos.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: Es inexistente,
más que a la situación política, Umbral se refiere a la situación mental del
pueblo español, a lo que llevamos en nuestros orígenes y de lo que nunca
podremos prescindir.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: La metáfora es el recurso más utilizado en esta ocasión por el columnista. En el texto, se observan continuas referencias a situaciones pasadas, en las que Umbral juega con las palabras y con el fuego para dar sensación de una columna pesimista, en la que estamos abocados todos los años y durante toda la vida, al mismo problema. Incluso al final de la columna, vuelve a hablar de los cronistas de principios de siglo que también hablaban de los problemas que genera el fuego en los bosques, para afirmar que “los cronistas ingenuos del 17 creían que esto era algo pasajero”.
COMENTARIO FINAL: Se trata de una columna más bien de tipo
sociológica, en la que Umbral ejerce de psicoanalista de todos los españoles,
de la mentalidad que llevamos dentro y que nos hace amar la belleza del fuego,
sus sentido purificador, y su poder de destrucción.
LOS MARCIANOS. EL MUNDO. 28-8-93
RESUMEN: Umbral aborda en este caso la creencia de que todo
poder debe tener en sí mismo un contrapoder que pretenda destruirlo. Todas las
civilizaciones lo han tenido y todas lo tendrán. Umbral, en esta columna,
afirma, con evidente sarcasmo, que los norteamericanos han descubierto ya la
vida en Marte, que hay marcianos, pero que no lo van a decir a la opinión
pública hasta que no estén seguros de hacia qué lado se inclina la balanza
ideológica de estos nuevos seres, hacia el lado comunista o hacia el de la
hamburguesa. Y si no lo saben, seguro que afirmarán que son comunistas y nos
convencerán a todos de que es necesario librarse de ellos y emprenderán una
guerra, no sin antes haberles vendido algunas armas que el negocio es el
negocio.
TEMA: La tesis de la columna es la que hemos dicho antes: en
la Historia, todos los Imperios han sobrevivido hasta que han dejado de tener
algún enemigo. Por eso, EEUU, el actual Imperio, se afana en crear enemigos
allá donde ve la ocasión, y por eso vaticina Umbral que el próximo enemigo
serán los marcianos.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: Aparte de mucha
socarronería en la columna y de un repaso histórico al devenir de las
civilizaciones, o personas, que dominaron el Mundo, la verdad es que Umbral no
se prodiga mucho en esta columna en el manejo de los recursos. Se nota que
quiere ir directamente al grano, porque quiere decir y dejar muchas cosas
claras, y prefiere abordarlas directamente, quizás como un guiño al lector para
que se entienda a la perfección.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: No los utiliza en esta columna.
COMENTARIO FINAL: Es una columna muy directa, en la que se
repite varias veces la tesis inicial, que además se expone en los primeros
párrafos de una manera meridiana, y muy fácil rápida de leer y de comprender.
BERGAMÍN. EL MUNDO. 29-8-93
RESUMEN: Con motivo del décimo aniversario de su muerte,
Umbral dedica esta columna, como índica su título, al escritor José Bergamín.
Repasa su vida y su obra, e introduce la opinión de algún otro literato sobre
él e incluso alguna frase sin desperdicio que el propio Bergamín le contó
alguna vez a Umbral. Se trata de una loa al autor y de un reproche, al final,
de lo curioso que es este país en el que todos se acuerden del que muere cuando
muere.
TEMA: El tema es la muerte de José Bergamín, los diez años
del aniversario de su fallecimiento.
RECURSOS ESTILÍSTICO MÁS UTIILZADOS: Umbral utiliza, sobre
todo, la descripción. No una descripción solamente física, sino una descripción
moral y social de lo que ha significado este autor en la Historia de la
Literatura en nuestro país: sus inquietudes, sus opiniones, sus experiencias,
las conocemos en este artículo de Umbral en el que se nos traza un retrato casi
perfecto de lo que ha hecho por y para la Literatura José Bergamín.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: No son diálogos propiamente dichos,
aunque sí son frases que Umbral, al introducirlas, desea que el lector se pare
en ellas, reflexione sobre su significado último, como si cogiera aire, y siga
adelante con la lectura de la columna.
COMENTARIO FINAL: Es un artículo de agradecimiento y homenaje
a un autor español que ni siquiera él mismo se ponía de acuerdo al encasillar,
ya que si bien Bergamín se consideraba perteneciente a la Generación del 27, es
el propio Umbral quien asegura que su poesía, reivindicativa, “llena de
problemática moral y cristiana, no pintaba nada en aquella generación de poetas
puros”.
MICHAEL JACKSON. EL MUNDO.
30-8-93
RESUMEN: Podríamos hablar de que esta columna se divide en
realidad en dos columnas bien diferenciadas, aunque unidas bajo un nexo común.
El elemento que las une es la sensación que expresa el autor de que en este
tiempo en el que vivimos ya no hay nada puro. Partiendo de la capacidad del
cantante Michael Jackson de convertir su negra piel en blanca, Umbral nos habla
de la sociedad actual, “todo el mundo en la política y las ideologías, es mitad
blanco y mitad negro, mitad chico y mitad chica”. Más tarde, Umbral deriva la
columna hacia la actitud política que el entonces Presidente del Gobierno
Felipe González ha tomado. Llega a asegurar que “Felipe González tiene, como el
ex/negro, la capacidad de transformarse en aquello que ve y le gusta. De modo
que hoy, ya, tiene un poco de Clinton, un poco de Miterrand, un poco de
Thatcher y hasta un poco de Felipe González”.
TESIS: Umbral realiza un severo examen de la sociedad en la
que le ha tocado vivir. No se detiene en los tipos sociales en los que se
divide la sociedad española, como otras veces, sino que aborda el tema desde
una perspectiva mucho más amplia, hablando de la actitud de la sociedad mundial
a la hora de posicionarse ideológicamente.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: No es una
referencia a un hecho político concreto, desde luego, pero sí es importante la
alusión a un personaje político de primer orden, responsable del poder
Ejecutivo, como es Felipe González.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: Es muy metáforico y
quizás catastrofista cuando expone su visión de la sociedad actual. Cuando
habla de la posición de la juventud en la política, que no sabe o no quiere
decantarse por una opción u otra. Es mordaz e irónico con Michael Jackson e
incluso hiriente con González, y es exagerado cuando habla de la derecha
española, “la derecha ha sido franquista, fraguista, populista, democristiana,
liberal, centrista y en este plan”.
COMENTARIO FINAL: Es una columna donde Umbral pone a
disposición del lector todo su repertorio de agudeza intelectual mezclada con
dosis de humor y de cinismo.
LOLITAS. EL MUNDO. 1-9-93
RESUMEN: Umbral aborda en esta columna un tema social muy en
boga en la época: la prostitución de menores y sus repercusiones sociales,
sobre todo las repercusiones en las propias víctimas, en las menores. El
escritor parte, él mismo lo reconoce, de una columna de Jaime Campmany. Luego,
cita a Cela y a John Updike, y termina relatando su propia experiencia cuando
las colegiales acuden a su casa de Majadahonda a entrevistarle para las
revistas escolares.
TEMA: La prostitución de menores y las implicaciones que
tiene el tema para la sociedad.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA EXISTENTE: No existe en
toda la columna.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS FRECUENTES: Más que los recursos,
nos ha sorprendido en la columna el tono agrio, e incluso soez y siempre muy
duro, que utiliza el escritor en toda la columna. Umbral demuestra con su forma
de abordar el tema una insensibilidad impropia de él y muy extraña. Utiliza
frases y expresiones como “hijos de puta”, “sucios coñitos”, “pasarte la niña
por la entrepierna”, que, sinceramente, no creemos que sea la mejor manera de
hacer llegar hasta el lector una idea determinada sobre el tema. No es habitual
que Umbral, abordando asuntos de esta naturaleza, emplee este lenguaje. Es una
columna muy cruda que parece pretender causar en el lector una sensación muy
fuerte, un poso de pensamiento y unas reflexiones adicionales.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: En esta ocasión, Umbral emplea hasta
cuatro veces la técnica de la introducción de diálogos o expresiones que recoge
de algún otro autor.
COMENTARIO FINAL: No es una columna amable de leer, a lo
mejor era esa la intención del autor, o a lo mejor no.
F.G. EL MUNDO. 2-9-93
RESUMEN: El título ya es bastante sintomático del tema sobre
el que nos va a disertar Umbral. Se refiere, como es lógico, a Felipe González,
pero no lo quiere nombrar. Sabe que, para atraer la atención de lector le basta
con poner las iniciales del Presidente del Gobierno, y no colocar el nombre
completo. Sin embargo, en toda la columna sólo se cita dos veces al Presidente
del Gobierno. Al principio casi y al final. Umbral realiza un repaso, hay que ver
lo que le gustan a este hombre los repasos y dar pinceladas de los personajes,
de los políticos que en este momento están presentes en la escena pública
española. Habla de Roca, de Nicolás Redondo, de Polanco, de Miguel Boyer, de
Joaquín Leguina, de Rodríguez Ibarra, de Fraga e incluso de la Preysler y de
Marino Barbero.
TEMA: Se trata de un repaso general, una vista panorámica, a
la situación política el país. Trazando gruesas pinceladas que no escarban en
ninguno de sus destinatarios, Umbral dibuja las características de cada uno de
ellos, sin ensañarse mucho pero con firmeza. Lanza sus dardos envenenados desde
las alturas de su columna.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: Las metáforas que
emplea cuando describe a cada uno de los personajes, es lo más sobresaliente de
la columna. Por ejemplo, de Fraga dice que, “ganadas las elecciones, se
presentará en La Moncloa con cinco mil separatistas y cinco mil gaiteros, y
todos, al grito de ¡Felipe ríndete!, y pidiendo el 30% para el Apóstol”. De
Alfonso Guerra que “ya se ha comprado un mono de proleta y le a pedido a María
Jesús la mochila del 82 para volver a empezar el Alzamiento por Andalucía.
UTILIZACIÓN DE DIÁLOGOS: No los utiliza en esta columna,
aunque si cita a dos autores, Pemán y Octavio Paz.
CARMEN ALBORCH. EL MUNDO. 3-9-93
RESUMEN: La columna es un estudio a la Ministra por entones
Carmen Alborch. Umbral repasa con pausa y calma de cirujano la personalidad de
esta peculiar ministra del Gobierno socialista. La excusa, la noticia, es un
manifiesto a favor del aborto que ha firmado la Alborch en su tierra
valenciana. A partir de ahí, Umbral identifica el Bien y el Mal como dos polos
opuestos. Define el Bien como aquello que ha ido para atrás en la Historia y el
Mal como la fuerza motriz que ha hecho que el Mundo se adelantara, fuera más
deprisa, evolucionara.
TEMA: Umbral aborda la figura de la Ministra de Cultura
Carmen Alborch y la pone de ejemplo cuando habla del progreso social que ha
significado, de la pequeña revolución que está planteando en el Gobierno.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: En esta columna sí
existe una referencia clara a una persona que para Umbral le está dando otro
aire al Gobierno de González.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: Umbral es irónico en
esta columna cuando habla de lo que han significado el Bien y el Mal como
categorías absolutas en el devenir de la Humanidad. Especialmente cuando
explica las consecuencias del Bien, “el Bien no ha traído más que bienestar
para los ricos, limosnas de la Madre Teresa, camisetas de la Conferencia y
votos a Aznar”. Cuando habla del Mal, sin embargo, asegura que “ha traído las
revoluciones, la libertad sexual y la otra, el amor libre, la ciencia, el
progreso ateo y la jornada de ocho horas, a más de los puentes laborales, que
se agradecen”.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: No utiliza diálogos Umbral en esta
columna,
ESPAÑA. EL MUNDO. 4-9-93
RESUMEN: Es esta una columna en la que Umbral utiliza el
recurso del humor y del cinismo afilados, el sarcasmo más propio de su estilo.
La columna se titula España, y de España habla el autor. De España y de sus
problemas más enraizados, de sus rivalidades, de sus inquietudes, de sus
experiencias. Una de las citas que coloca Umbral como apoyo de su pensamiento,
sirve de fiel reflejo del sentimiento de la columna. El escritor afirma que
hubo un autor, Eladio Cabañero, que dijo que una vez, “el Tomelloso fue a jugar
un partido de fútbol con el Ciudad Real y se trajo rehenes”. Pues bien, este es
el sentimiento latente que Umbral ve en nuestro país, una nación que ha sido
nación muy pocas veces y que las menos se ha sentido unida contra alguien o
contra algo.
TEMA: La tesis del artículo es que España ha sido siempre un
eterno reino de Taifas, donde cada uno es solamente de su padre y de sus madre.
Ni más ni menos.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: La encontramos al
final de la columna, en el último párrafo cuando Umbral le reprocha a González
que, una vez que tenía a España unida por primera vez en mucho tiempo, la haya
tenido que volver a dividir por intereses electorales, a favor de Cataluña, “Ya
está la de Dios es Cristo, el cirio, el pollo, la pela larga, porque lo único
que nos une a unos nacionales con otros son las transferencias a Madrid”.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: Toda la columna está
repleta de momentos cumbre, donde abunda el sarcasmo. Desde cuando aprovecha la
ocasión para dejar clara su opinión de Vargas Llosa, “un deslumbrante ensayista
pero un mediocre narrador”, hasta cuando afirma que “Aquí los de Argamandilla de
Arriba nunca se entienden con los de Argamandilla de Abajo”, pasando por las
referencias a otros países de nuestro entorno, como Francia, que nunca han
tenido esta clase de problemas de identidad nacional, “porque está muy claro
que Francia principia en el Arco del Triunfo y termina en la Torre Eifel”.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: No contiene diálogos esta columna, aunque
sí algunas citas de autores, como la que hemos citado anteriormente de Eladio
Cabañero.
RESUMEN: Si hace unas columnas la protagonista era Carmen
Alborch, en esta ocasión, es el melón español el que ejerce de invitado en la
columna de Umbral. El escritor llega a afirmar, con mucho humor, que el melón
es la auténtica moneda española. Ni la peseta, ni la cotización del yen japonés
o del dólar, aquí lo que importa de verdad, es el precio del melón, fiel
reflejo de la situación de la economía española. Y habla Umbral del melón
porque, cuando escribió el texto, los meloneros de Villaconejos estaban en la
Puerta del Sol regalando melones a todo aquél que pasara por allí, como
protesta por la política de la Unión Europea. Es para Umbral el reflejo de la
actividad española. Si el melón baja, es importante, porque la economía no va
bien, porque algo no marcha en el país.
TESIS: Umbral afirma en esta columna que la economía española
no se fundamenta en la situación de la peseta o en la balanza de exportaciones
e importaciones, sino en el precio de los melones.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: Más que a la
situación política, Umbral se refiere a la situación económica, a la bajada del
precio del melón, síntoma de que algo no va bien, al descontento de los
productores con la política de Europa, a la importancia histórica del melón en
la economía española.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: El tema lo requería.
Sólo Umbral puede ser capaz de escribir de algo tan serio como es la situación
económica del país basándose en el precio de los melones, utilizando un estilo
ágil, lleno de expresiones caricaturescas, repleto de sarcasmo. Son varias las
ocasiones en que esta ironía se ve reflejada en el texto. Por ejemplo, cuando
escribe que “el melón es a España como el dólar a Estados Unidos: una unidad de
destino histórico en los universal, como dijera Primo de Rivera, o cuando
explica que “tengo una amiga agente de Bolsa que lo primero que pregunta al
despertar (a veces hemos despertado juntos), por el radioteléfono, es a cómo
está el melón”.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: Una vez más, nos los utiliza.
COMENTARIO FINAL: Se trata de una de las columnas con más
humor que hemos leído de Umbral. A pesar de la seriedad del tema, Umbral
introduce el humor como recurso para enganchar al lector, para hacerle
comprender que el melón no es sólo una clase de fruta que se cultiva en el
campo y que hace las delicias de las mesas españolas, sino una fruta cuyo
destino económico va ligado al de España inseparablemente.
¿DÓNDE ESTÁ GARZÓN?. EL MUNDO.
6-9-93
RESUMEN: La columna trata de crear opinión entre los lectores
en torno a la cuestión nacional de saber dónde está el juez Garzón, un
brillante magistrado de la Audiencia Nacional al que Felipe González fichó con
el objetivo de presentar ante el país una candidatura electoral en la que el
remedio a la enfermedad de la corrupción que por entonces ya asolaba al PSOE,
fuera el juez Garzón. Con grandes dosis de cinismo, Umbral se pregunta si no
hubiera sido mejor, ya que no le han dado un Ministerio, haberle puesto a
Gazrón un Bingo, o un Estanco, o algo parecido. Y se cuestiona Umbral hasta qué
punto la promesa de regeneración que había efectuado González y se fundamentaba
en la presencia de Garzón como independiente en las listas, no era simplemente
una artimaña electoral.
TEMA: El núcleo del artículo se centra en denunciar la estafa
electoral de Felipe González, que presentó a Garzón como el azote de la
corrupción que asolaba el PSOE, y bastantes meses después, nadie le oye, nadie
le ve.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: La referencia está
muy clara en esta ocasión. Aunque el artículo se podría haber publicado igual
una semana antes que una después, sí encontramos una clara alusión a una
situación de abandono que ha sufrido el Juez Garzón después de haber sido
presentado ante la sociedad como el abanderado de la lucha contra la corrupción
desde dentro, desde el propio PSOE.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: La ironía es una vez más el recurso más utilizado. Uno de los mejores momentos del artículo es cuando Umbral desgrana todo lo que el PSOE podría haber hecho con Garzón en vez de hacerlo desaparecer, “no le hubiera costado nada a González colocarle de ujier en un Ministerio, ya que le sacó de la carrera judicial, o ponerle una lotería o un estanco, como a las amantes del franquismo, o un bingo. He estado mirando por los Ministerios, entre los subalternos, y nada, he mirado en los tabernones de Cuatro Caminos, por si Garzón se ha dado a la bebida y nada, he recorrido el chabolismo de La Celsa, por si Garzón andaba de picado, de camello, de zumbadillo, de anfetamínico, de algo, y nada de nada, rien de nascis”.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: En esta columna tampoco utiliza el
diálogo Francisco Umbral.
RESUMEN:
La columna es una crítica a la política económica llevada a cabo por el
Gobierno de Felipe González. Precisamente se fundamenta la crítica de Umbral en
una opinión del sindicalista Apolinar Rodríguez. Después de recoger esta
crítica del sindicalista en el artículo, Umbral toma el relevo y le reprocha a
González que haya cambiado las palabras libertad
por empleo y justicia social por competitividad.
Cree Umbral que el Presidente del Gobierno ha traicionado los principios
socialistas que la auparon al poder y que ahora es uno de tantos que predican
el liberalismo como la solución a todos los males por los que atraviesa el
país. El título de España Congoleña
del artículo es porque Umbral cree que la consecuencia de esta nefasta política
es que España se encuentra ahora mismo encuadrada no en el furgón de cabeza de
Europa, sino al mismo nivel que los países africanos.
TEMA: Umbral se centra en la crítica a la política económica
de Felipe González y le aconseja que, de vez en cuando, tenga alguna
conversación con un sindicalista como Apolinar Rodríguez porque no le irá del
todo mal.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: De nuevo, más que
a la política, la columna se refiere a la situación económica de nuestro país,
de la que se desprende que un jubilado español está a la altura, en cuanto a
condiciones de cotización y jubilación, de un jubilado en Angola.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: Umbral utiliza la
ironía cuando afirma que “Felipe González es notablemente ambicioso, vive de
absolutos, y ha decidido cambiar el absoluto europeísta por el absoluto
congoleño, más sabrosón”. Asimismo, en la columna abundan los reproches al
Presidente del Gobierno, y las expresiones propias del extenso vocabulario
umbraliano, como cuando quiere decir que no hay más que hablar y utiliza la
expresión “rien de nascis”.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: No utiliza Umbral diálogos para
introducir sus opiniones en esta columna.
RESUMEN: Umbral critica en esta ocasión al escritor Mario
Vargas Llosa, a raíz de una noticia que reza que el peruano ha defraudado a la
Hacienda de su país tres millones de dólares. A partir de esta noticia, Umbral
comienza la crítica a Vargas Llosa, de quien afirma, como ya lo ha hecho en
otras ocasiones que no es un buen narrador aunque sí un buen ensayista, y de
quien dice que lo que ha hecho con el fisco de su país, un país en el que
presentó su candidatura para la Presidencia del Gobierno, es “un gesto de
señoritismo y no de rebeldía”. También aprovecha la ocasión para exponer un
caso similar que le ocurrió a un novelista español, García Calvo, y que supo
darle la vuelta a la tortilla y convertirlo en un reclamo publicitario para sí
mismo, escribiendo más que nunca y concediendo entrevistas por doquier.
TEMA: La tesis del artículo es la crítica a la actitud de
Vargas Llosa y de otros escritores por defraudar impuestos. Umbral se posiciona
claramente en este tema: “sólo haber cumplido con hacienda le autoriza a uno a
decir que Hacienda es una mierda”.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: No existe en el
artículo como tal ninguna referencia a la situación política. Lo que sí
encontramos es una crítica a la actitud de algunos que pretenden escamotearle
al pueblo lo que es suyo en beneficio propio.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: Umbral utiliza un tono
muy crítico a lo largo de la columna. Le reprocha a Vargas Llosa que en su
juventud hubiera sido un revolucionario declarado que estaba al lado de la obra
de Fidel castro en Cuba y que sin embargo viva ahora en un lujoso piso en el
centro de Londres. Y sin embargo, se jacta del golpe de efecto que en el mismo
caso de García Calvo, éste fuera capaz de utilizarlo en beneficio propio.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: No existe ningún tipo de empleo del
diálogo en esta columna.
RESUMEN: Esta columna está inspirada en unas palabras de
Felipe González y Cristina Alberdi en contra de los sindicatos. Y Umbral se
propone defender atacando. Afirma estar de acuerdo en que los sindicatos están
anclados, pero anclados en la más absoluta miseria de la gente, que los
proletarios, como Umbral asegura, se han vuelto ricos y ahora ya no quieren
saber nada de las huelgas ni de nada parecido. Y critica defendiendo una
actitud valiente como le parece es la que mantienen los dos líderes sindicales
mayoritarios, Antonio Gutiérrez y Nicolás Redondo.
TESIS: La defensa de las posturas tradicionales del
sindicalismo en contra de las declaraciones de Felipe González y de Cristina
Alberdi aludiendo a la pasividad sindical.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: De nuevo, la
referencia se centra más en la economía que en la política. Se trata de una
columna en la que se entremezclan los aspectos más sociales y los económicos.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS FRECUENTES: Nos ha llamado mucho la
atención que en uno de los párrafos de la columna, Umbral parece adoptar el
lenguaje propio de los sindicalistas (decimos esto no como una ofensa),
dirigiéndose a González: “pues claro, coño, hombre, ya está, si es que no
habíamos caído, leche, que es que no barrenáis, tíos”.
EMPLEO DEL DIÁLOGO: No existe como tal.
RESUMEN: La columna supone todo un canto de alabanza y de
admiración a Alfonso Guerra con motivo de un mitin que el antiguo número dos
del PSOE ha realizado en la localidad de Osuna. Umbral se declara en la columna
guerrista “mis lectores saben que no soy un guerrista improvisado”, y
contrapone la filosofía de Guerra con la practicidad de González, de quien dice
que se ha cargado el Estado de las autonomías con las concesiones a los
catalanes de Pujol. Umbral aprovecha la ocasión para criticar duramente la
actitud del Presidente del Gobierno, realizando alguna que otra referencia a
alguna columna anterior, “Mientras Felipe González deja correr la especie
deslizante de que los sindicatos están anticuados”.
TEMA: La crítica a Felipe González contraponiendo la forma de
entender la política de González y Guerra, por quien se decanta el autor.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: Es muy clara en
toda la columna, sobre todo porque el punto de partida del texto son unas
declaraciones de Guerra en un mitin celebrado en Osuna el día anterior.
RECURSOS ESTILÍSTICOSM MÁS UTILIZADOS: La metáfora, utilizado
de un modo hiriente, intentado sonrojar a aquéllos socialistas de la Moraleja,
como dice el autor, que han olvidado sus orígenes de izquierda, algunos ni
siquiera tienen esos orígenes, y se han pasado al liberalismo más puro y duro.
Es muy brillante un párrafo que encontramos casi al final de la columna, “esa
verdad, creada, recreada por él (Guerra) en sus varios estómagos de político
rumiante, se enfrente, no sólo a las frivolités del Gobierno Central y los
otros, sino también a las conjuraciones de la Venecia madrileña, Venecia de
secarral, sueños difuntos de empresarios vanos, utopías negras de políticos
híbridos, aventuras ciegas de publicistas que están en la pomada, pero no son
ellos mismos, más que pomada.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: Umbral prefiere en esta ocasión
prescindir de los diálogos y desplegar toda su capacidad analítica y persuasiva
reflexionando en voz alta sobre lo que significan las antítesis de socialismo
que representan Alfonso Guerra y Felipe González.
COMENTARIO FINAL: Es una columna muy dura y analítica, sonde
Umbral expone sus opiniones sobre Guerra y González, contraponiendo sus
diferentes modos de concebir el socialismo. Es una columna donde Umbral se
declara periodista, “tan malmirado por nosotros, los periodistas”, en contra de
lo que él mismo ha declarado en numerosas ocasiones en las que se ha negado
semejante título. Es una columna brillante que pone en la que el autor se
sincera con sus lectores, se llega a declarar guerrista, y que, por las
casualidades que ofrecen a veces los periódicos, aparece junto a una
información cuyo titular reza así: “Vestrynge dice que “Guerra ha influido
mucho en su incorporación al PSOE”.
IONESCO. EL MUNDO. 12-9-93
RESUMEN: Umbral aborda en esta columna la problemática del
teatro en nuestro tiempo, a propósito de una entre vista publicada por el ABC a
Ionesco, poco antes de morir. En la entrevista, Ionesco aseguraba que no tenía
nada que decir, ni al público ni a él mismo, y que por eso no escribía. Umbral
reflexiona a partir de estas palabras y repasa la situación de actual
dramaturgia española, de la que rescata para el olvido apenas nada. Ve Umbral
en los actuares autores de teatro un deseo ante todo de contentar al público
que mantiene los teatros, ve Umbral en los autores actuales un deseo de ganarse
la vida solamente, no de crear algo que quede para la posterioridad. Umbral se
pregunta, ante esta situación, si habría algún autor español notable que se
atreviera a confesar que no tiene nada que decir, aunque siga escribiendo.
TEMA: Es una columna literaria, que no tiene mucho sentido
que aparezca en una sección nacional donde las noticias relacionadas con la
política, lo llenan todo. Es una columna de reposo, donde Umbral destaca por su
faceta de crítico literario, en la que se compara la actitud de los autores
extranjeros con la de los españoles, anclados según el columnista todavía en
las artes de Jacinto Benavente, sin ser capaces de evolucionar hacia nuevas
formas de expresión teatral.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: A pesar de que el
propio autor podría haber empezado con las palabras de Ionesco para después
haberse basado en ello para criticar a Felipe González, o a Aznar, o a Anguita,
o a la sociedad, o a todos a la vez, en esta ocasión Umbral prefiere regatear
esas posibilidades y centrarse en el teatro, criticando, eso sí, pero al teatro
y a los autores especialmente por s falta de coraje en muchas ocasiones.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: La metáfora es quizá el
recurso estilístico que se nos presenta con más claridad en esta columna.
Frases como “desencantados de los rinocerontes soviéticos, vino a ignorar
sospechosamente los rinocerontes nazis”, “en nuestro siglo ya no es posible la
utopía ni la alegría, y es cuando Ionesco se decide a escriturar la nada”, y
“Misión del intelectual y del creador es recordarnos que estamos sujetos a
nosotros mismos, que la utopía no va a llegar nunca y que el teatro no es una
farmacia de guardia para la aspirina sentimental o moral”, son buena muestra de
ello.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: Sólo en la primera parte de la columna,
más que un diálogo, Umbral introduce una cita de Alejandro Casona referido a
Beckett y a Ionesco, y la introduce con un punto y aparte, es decir,
explícitamente, para que el lector se de cuenta.
BERTÍN. EL MUNDO. 13-9-93
RESUMEN: En un tono muy caricaturesco, Umbral realiza toda un
disertación sobre la necesidad de pagar a la Hacienda Pública. Recogiendo algunas
frases de una columna anterior, como la
de que sólo pagando a Hacienda te permite decir que Hacienda es una mierda, el
columnista se apoya en esta ocasión en una noticia aparecida recientemente en
la que se aseguraba que el cantante Bertín Osborne le debe dinero al fisco.
Umbral recoge de nuevo la situación de Vargas Llosa y de Agustín García Calvo,
y propone curiosas soluciones para que el cantante pueda arreglar sus problemas
con hacienda.
TEMA: Es necesario pagar a Hacienda, viene a decir Umbral, y
no refugiarse en un supuesto derecho que tienen algunos de no cumplir como
manda la Ley con el fisco.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: No existe en esta
columna ninguna referencia como tal a la situación de la política, más que de
índole política, esta columna es eminentemente costumbrista.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTIILZADOS: El humor y la
socarronería presiden esta columna de Umbral. El autor, entre la ironía y la
capacidad satírica que le caracteriza, asegura que lo que tenía que hacer Bertín
para poder cumplir con Hacienda es, por ejemplo, “que trabaje en Hacienda de
hilo musical”, o también aporta otra solución, “yo le sugiero que pague a
Hacienda con botellas de coñac Osborne. Que se presente en la ventanilla con
media docenita de botellas. A media mañana en la oficina, parece que no, pero
una copa entona”. Umbral se pregunta también la razón de que los guapos, Bertín
Osborne, Lola Flores, Julio Iglesias, se crean con una especie de indulgencia
que les permite no cumplir con Hacienda: “¿por qué los guapos y las guapas son
más reacios a pagar que nosotros, los feos peatonales, que vamos por la vida
con la cabeza horrorosa y bien alta?”. La razón la aporta el propio Umbral un
poco antes de esta pregunta: “yo creo que (Bertín Osborne) no paga impuestos no
por amarraco ni por pájaro piparro, sino porque es muy de derechas y le parece
inmoral, antipatriótico, antiespañol, pagar a un Estado socialista”. Y acaba
por criticar ferozmente, al llamado “guaperas”, “el “guaperas” palabra cutre
que detesto y escribo por primera y última vez, sólo nos remite al mundo
naftalinado, cursi y viejo de nuestras tías, que ya nacieron color sepia, como
están luego las fotos familiares”.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: No existe en la columna el empleo de
ningún tipo de diálogos ni inserción de ninguna cita.
AURORA PAVÓN. EL MUNDO. 14-9-93
En esta
ocasión, no vamos a analizar la columna de Umbral como tal porque se trata de
su columna de despedida. Apenas si lo dice, tan sólo en el primer párrafo
afirma el autor que “Quisiera desde esta rescatada rinconera del periódico, dar
la bienvenida a Aurora Pavón, la más gentil y peligrosa dama del periodismo
español”. Lo que en realidad quiere decir Umbral es que abandona la aventura
empresarial de El Mundo y que a
partir del quince de septiembre, su lugar en el periódico de Pedro J. Ramírez,
iba a ser ocupado por la Pavón, alter ego de Pablo Sebastián, compañera
inseparable de cabeza con dos cuerpos bien diferentes.
Umbral no lo
especifica, pero su pluma iba a ser a partir del día siguiente del ABC y
de su director Luis María Ansón.
La columna
es una alabanza continua y sin descanso a las virtudes de Aurora Pavón, a su
pluma, a su ágil destreza con la palabra, a su crítica feroz, su afán
fustigador de la izquierda mal entendida, de los recortes de libertad que a
veces se producen en las democracias.
Sin el
empleo de ningún tipo de diálogos ni de citas, el escritor dice adiós al que ha
sido su periódico y su director durante tan5tos años, también escribió Umbral
para Diario 16 cuando lo dirigía Pedro J., y se embarca a las órdenes de otro
capitán en un barco más grande, que quizá tiene un caminar más lento a través
del agua, no como el fuera borda de Ramírez, pero que tiene motores más
potentes. Veamos como le fue la experiencia al genial columnista.
ABC
RESUMEN: Umbral aborda en esta columna la figura histórica de Tejero. Apoyándose en un detalle insignificante como es el hecho de que el antiguo cabecilla del Golpe de Estado de 1983, el escritor le critica e incluso le ridiculiza asegurando. “Venga ya, mi coronel, deje ya el dengue, entérese del aire y de los pájaros”. Umbral recuerda en la columna el hecho del Golpe en sí, y acaba afirmando que no fue el susto lo que más le impresionó de aquél día, sino la sintaxis y la forma de decir aquello de: “Se sienten, coño”.
TEMA: La idea fundamental sobre la que gira el artículo es el reproche a la figura de Tejero y a lo que supuso su intento de Golpe de Estado.
EMPLAZAMIENTO DE LA COLUMNA: Se sitúa la columna en la tercera de ABC, un lugar reservado normalmente a escritores o periodistas muy considerados, que suponen una opinión muy acreditada dentro del periódico.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA: En esta columna no encontramos referencias concretas, con nombres y apellidos al contexto político. Aún así, en la columna subyace una exposición de lo que es la situación de democracia en la que se mueve nuestro país en estos momentos, siempre contraponiéndolo a lo que quería aniquilar Tejero al poner en marcha su intentona golpista.
ACOMPAÑAMIENTO DE ILUSTRACIÓN: En este caso, no distinguimos ni siquiera una fotografía del propio Umbral que identifique rápidamente al lector quién es el autor del artículo. Como es normal en las firmas de la tercera de ABC, sólo podemos conocer el autor cuando leemos su nombre al final de artículo.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: En primer lugar, observamos una repetición de la frase “Que salga Tejero”, que se refiere a la posibilidad de que se le concediera el tercer grado al personaje. Hay alguna que otra metáfora, siempre comparando la situación del País en la actualidad y la que deseaba el Guardia Civil, e incluso cuando habla de la metáfora de la vida. También es muy interesante el juego de palabras que emplea el autor al abordar la afición de pintar acuarelas de Tejero durante su estancia en la cárcel. Umbral habla de “acuarelas carcelarias” y que “saca los tanques a la calle porque no acaba de resultarle la acuarela”.
COMENTARIO FINAL: Se trata de un tema político, porque aborda la situación de una persona que se ha convertido en el único que ha intentado dar un Golpe de Estado en el período democrático después de la muerte de Franco, y loo trata de un modo vivo, audaz, nombrando a dos de sus influencias literarias más vivas como Quevedo y el propio Aleixandre, como si quisiera mostrara a los lectores de ABC una carta de presentación.
ORTEGA. ABC.
21-9-93
RESUMEN: Umbral aborda en esta columna la figura de Ortega, a raíz de un premio que le otorgan a uno de sus descendientes. Con esa excusa como bandera, el escritor se adentra en la personalidad de uno de los ensayistas españoles más universales, una persona que influyó seguramente más fuera de nuestras fronteras.
EMPLAZAMIENTO DE LA COLUMNA: Umbral comienza a escribir en una sección del periódico ABC que a partir de ese momento se denominará Mitologías, en las que trata de abordar personas o personajes de índole variada de la vida pública española, de la actual o de la anterior que de uno u otro modo le inciten algo al columnista.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: Se trata de una columna en la que no existe ninguna referencia a la situación política o social de la época en la que fue escrito. Es decir, es intemporal.
ACOMPAÑAMIENTO DE ILUSTRACIÓN: La columna se acompaña de un dibujo alegórico en el que se representa a un toro herido por las banderillas y por el estoque con un dibujo de la cabeza del propio Ortega en el lomo trasero del animal malherido. Asimismo, vemos una fotografía del propio Umbral en la parte superior derecha al lado del título de la serie que, esta vez sí, identifica claramente a su autor.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTIILZADOS: Al ser una columna literaria, Umbral destaca en esta ocasión por utilizar los más variados recursos estilísticos, aunque entre todos ellos destacan las metáforas, que se observan, por ejemplo, en las siguientes expresiones: “una mano tatuada de caballo”, “Lo cursi de Ortega se cae como las hojas de este otoño y nos queda el griego vital y esencial”, y “y (Ortega) vuelve de los toros con algo remoreno y cenceño de Juan Belmonte de las ideas, de picador muy jaque del toro negro e invertebrado de España”.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: No utiliza Umbral en esta columna el diálogo como un recurso parea introducir ideas o pensamientos en boca de otros. Aún así, introduce determinadas citas del propio Ortega y de personas allegadas al ensayista que le ayudan en su comentario.
COMENTARIO FINAL: Se trata de una columna literaria dirigida a un público bastante elitista, no complicada de leer pero sí bastante densa, y que supone la primera columna que Umbral realiza en la sección de Mitologías.
BIBÍ ANDERSEN. ABC. 23-9-93
RESUMEN: En este caso, el escritor sí que trata la situación política de la época. Se hablaba de transfugismo entonces, se especulaba con las verdaderas intenciones de la derecha política, se empezaba a vislumbrar el final político de González, el desenmascaramiento de tantas personas de izquierda, como Umbral, que ya no sentían ante el Presidente del Gobierno un magnetismo que recordaba la victoria de 1982, sino un reproche en silencio, continuo y sin fisuras.
TEMA: La columna es de naturaleza político-costumbrista donde el autor compara la supuesta operación de cambio de sexo de Bibí Andersen con el proceso de transfuguismo que se está viviendo en la política española.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: Toda. En la columna se aportan elementos muy explícitos del día a día político. Si bien parte de la excusa de la supuesta operación de Bibí Andersen, Umbral aborda sin tapujos el tema del transfuguismo político y cuestiona el liderazgo político de Felpe González al frente de la izquierda. Incluso se permite aconsejar al propio Aznar que aprenda de Mercedes de la Merced, un valor en alza dentro de los populares, y a Felipe González que haga lo mismo de Bibí Andersen. Con lo que nos preguntamos ¿quería Umbral comparar a Felipe González con Aznar o a Bibí Andersen con Mercedes de la Merced?.
ACOMPAÑAMIENTO DE ILUSTRACIÓN: Siguiendo la misma tónica que el primer artículo de las Mitologías, se decide colocar en la parte superior derecha de la página una fotografía en un muy primer plano de Umbral que parece estar mirando el montaje que ha realizado para esta ocasión el dibujante. En un cuerpo con los pechos fuera, se coloca una fotografía de Bibí Andersen con un pecho fuera.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: Ante todo, se observa en todo el artículo una comparación entre la situación de cambio de sexo que vive Bibí Andersen con la situación de cambio que experimenta la vida pública en España. Es Umbral especialmente ácido en esta ocasión cuando trata el tema del cambio de sexo de la actriz. El escrito afirma que la Andersen “ se ha chapodado el taller con el cuchillo de descamar el besugo y ya le están confeccionando una vagina contra natura en Carretas, que es calle de mucha ortopedia”. Habla también el autor, utilizando la personificación o prosopopeya, de “democracia anatómica”, compara el silencio de los políticos con el silencio de los corderos, y exagera al final del artículo cuando escribe que la política “debe ser una totalidad que no quepa en el Hispasat”.
COMENTARIO FINAL: Un artículo eminentemente político, que contiene numerosas análisis de la realidad diaria, del día a día, y que utiliza el hecho de la posible operación de Bibí Andersen como una excusa donde ejemplifica, en esa ansía de libertad y de hacer lo que quiera que demuestra la actriz, su idea de lo que debiera ser la política en nuestro país.
NERUDA. ABC.
25-9-93
RESUMEN: Se trata de una alabanza al autor de “Veinte poemas
de amor”. Es una especie de homenaje después de tantos años que le hace el
Umbral poeta, el Umbral profesional de la escritura y el Umbral comunista, de
izquierdas, que recuerda el día en el que se compró un libro del Maestro Neruda
en Madrid con sus 100 últimas pesetas de estudiantes, y descubrió la luz cuando
él andaba perdido, aunque no desaprovechando el tiempo, con Juan Ramón y
Guillén.
TEMA: Es una columna literaria, en la que Umbral aporta
algunos tintes autobiográficos de experiencias propias que giraron en su
juventud en torno a la figura de Neruda, ya sea porque contactó con gente que
le conocía, bien sea directamente a través de las vivencias que experimentó al
leerlo por primera vez.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: Es nula la
referencia a cualquier situación política de la época. Tan sólo encontramos
algunos comentarios, bastantes, al pensamiento político de Pablo Neruda, a su
forma de ver las cosas, y a su sentido de la realidad, de clara tendencia
comunista. Y en esos comentarios, referencias muy breves y más bien colaterales
a nombres fundamentales de la vida política chilena moderna como Salvador
Allende y el General Augusto Pinochet, pero poco más.
ACOMPAÑAMIENTO DE ILUSTRACIÓN: Se vuelve a colocar la
fotografía de Umbral enmarcada en un círculo en un primer plano, y al final de
la hoja un dibujo que ocupa un tercio de la extensión total en el que se
observa el rostro de Neruda emergiendo de entre las aguas. Al fondo, un pueblo
en silueta y un pájaro que sobrevuela la escena.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS EMPLEADOS: Una vez más, al ser una
columna literaria, es muy rica y profusa en la utilización de recursos
literarios de todo tipo. Nos encontramos metáforas: “el mundo desordenado”,
“andaba yo distraído con los idealismos violeta de Juan Ramón”, y “comunismo
franciscano”; repetición de los comienzos de las frases, “Neruda muere de
cáncer, Neruda muere de Pinochet, Neruda muere de Allende” e incluso
personificaciones como “el mar le trae cada mañana su ramo salvaje de Isla
Negra”.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: No los utiliza, no le hace falta. Recurre
tan sólo a su memoria y a sus sensaciones, y a lo que sabe de Neruda para
componer una preciosa columna homenaje al autor de las Odas Elementales.
COMENTARIO FINAL: Es una columna literaria con un marcado
sabor nostálgico de recuerdo a lo que significó Neruda para toda una generación
entre la que se encuentra Umbral, y lo importante que fue en el pensamiento
marxista moderno, en un marxismo escrito por un poeta que no se alejaba de la
realidad, sino que la vivía con toda la intensidad de la que era capaz.
ALMODOVARIANA. ABC. 26-9-93
RESUMEN: La columna comienza tratando la figura de Almodóvar,
qué es lo que significa en el conjunto de la sociedad y de la cultura
madrileñas, cómo ha influido en el propio Umbral. Después de compararle con
Woody Allen, Umbral cambia por un momento la orientación de la columna e
introduce un párrafo de marcado carácter político, en el que aborda la
situación de la época personalizando en los líderes de cada uno de los partidos
políticos: habla de Felipe González, de Aznar, de Morán, de Tierno Galván, de
Anguita, etc... Posteriormente, retoma de nuevo el planteamiento inicial y
finaliza hablando de nuevo de Almodóvar.
TEMA: Podríamos decir que es una columna costumbrista donde
predomina un personaje sobre todos los demás como es Pedro Almodóvar, aunque
también tiene su vertiente política.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: En la columna nos
encontramos una mínima pero muy jugosa referencia a la situación política.
Aunque no es el tema central sobre el que gira la columna, sí que se encuentra
un repaso a los políticos del momento.
EXTENSIÓN: Es similar a la de los anteriores artículos
escritos dentro de esta sección denominada Mitologías. Más o menos, media
página del diario.
ACOMPAÑAMIENTO DE UNA ILUSTRACIÓN: En este caso, hay un
elemento común que se repite que es la fotografía en muy primer plano y
encuadrada en un círculo del autor, y existe otro elemento que no es lo mismo
que en los anteriores casos. Mientras que antes siempre nos habíamos encontrado
con una ilustración en la que el dibujante sobreponía el rostro o una parte del
cuerpo, en esta ocasión se trata de una fotografía del director manchego con
alguna de sus actrices preferidas.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTIILZADOS: La ironía está muy presente en todo el artículo. Aunque no sea un recurso estilístico como tal, es esta manera de expresarse de Umbral utilizando los dobles lenguajes, el significado último de las situaciones, lo que más sobresale al leerlo. Y es en el párrafo que dedica a la situación política donde más se observa esta peculiaridad del lenguaje umbraliano: “Ya se ha visto que el socialismo del PSOE era la fibra artificial”, o “que Fernández Ordóñez tenía ganas de morirse por no comer más cuscús en sus misiones exóticas”, o “que se cargaron el europeísmo comunista de Carrillo para poner el retrocomunismo rondeño de Anguita”.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: En esta ocasión, Umbral no emplea ningún
tipo de diálogo, ni siquiera trae a colación alguna conversación que recuerde
en un momento dado. Es un artículo de análisis donde mezcla, a la perfección,
ala visión almodovariana de la realidad con la situación política de los que
son y de los que han sido.
COMENTARIO FINAL: Se trata de un ejemplo de columna de
opinión de Francisco Umbral. Toma un tema como referencia, sobre el que gira la
columna, aunque en el medio, ese mismo tema personaje en este caso, le ayuda a
desgranar una serie de juicios acerca de la situación política actual.
LA IZQUIERDONA. ABC. 29-9-93
RESUMEN: Umbral establece en este artículo una dicotomía muy
clara entre la derecha y la izquierda. Lo que él entiende por derecha y por
izquierda. El escritor se asoma a las dos vertientes políticas clásicas y nos
deslumbra con una serie de ejemplos, valientes y a base de esfuerzo en la
izquierda, y soeces, groseros en la derecha. Además, mezcla no sólo la opinión
política desde un punto de vista abstracto, sino que se introduce, aunque poco
y para lo que él quiere, en la realidad más presente de la época, para
criticar, en temas más concretos, en los que se ve que se siente cómo, como
Felipe González, para reprocharle su falta de valentía, y José María Álvarez
del Manzano, para echarle en cara su afán privatizador.
TEMA: Es una columna política, pero más bien un ensayo
político en el que diserta sobre lo que significa la derecha y lo que significa
la izquierda.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: Creo que la
referencia a la situación política del momento, la más candente, el hecho
político último que ha hecho saltar la polémica de la semana, no existe. Umbral
utiliza elementos de la realidad para explicar su teoría sobre la derecha y
sobre la izquierda, nombra a personajes actuales como Álvarez del Manzano y
González, pero les critica en sentido abstracto, no deteniéndose en el día a
día.
ACOMPAÑAMIENTO DE UNA ILSTRACIÓN: El artículo se acompaña de
la ya invariable fotografía de Umbral y de un dibujo que representa Karl Marx, como símbolo de la izquierda más
pura, que a su alrededor está rodeado de hombres que le golpean, como si la
derecha quisiera eliminar de la faz de la tierra al conocido teórico del
comunismo.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTLIZADOS: Encontramos alguna
comparación, “bandera que ondea como un lienzo armonioso”, y “la izquierdona se
revuelve y crece y abulta como los embotellamientos de la carretera de la
Coruña”, y alguna que otra metáfora, “con lo que unos y otros están propiciando
el entierro de la sardina histórica”, pero no es precisamente un artículo en el
que destaque especialmente la vertiente lírica del autor, predomina el análisis
y la exposición.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: Una vez más, no emplea ningún tipo de
diálogos.
COMENTARIO FINAL: Nos encontramos ante una columna política
de corte teórico que podría haber sido publicada igual en octubre que en
diciembre o que en agosto. No tiene referencias a la actualidad, salvo algunos
nombres concretos, y predomina al análisis social y político.
GRIMAU. ABC. 30-9-93
RESUMEN: Esta columna es una de las más sentidas que hemos
leído hasta hora de Umbral. Pivotando alrededor de la figura de Grimau, Umbral
pregunta constantemente tanto al Presidente del Gobierno, Felipe González como
a su Ministro de Interior, José Luis Corcuera, por el paradero de dos presuntos
terroristas vascos cuyos cuerpos habían sido encontrados en cal viva en el este
de España con signos de haber sido torturados. Umbral pregunta y se responde
constantemente. Pregunta a González qué es lo que ha ocurrido, y se responde
que no quiere pensar que ha sido otro Grimau, pregunta a Corcuera qué es lo que
ha hecho, y responde que no desea otro Grimau en España, que incluso lo pide y
lo reza (pocas veces dice esto Umbral). Se trata de una columna de opinión
repleta de significados en la que el escritor analiza el problema vasco por
encima pero ante todo expresa su deseo de que no quiere que vuelva a haber en
nuestro país otro Grimau.
TEMA: Umbral piensa en voz alta, expresa sus sentimientos,
recomienda sobre el conflicto vaso, analiza la situación política creada tras
la sospecha de torturas, aconseja a Felipe González y a José Luis Corcuera,
porque, en último término, “no quiero tener que explicarle a mi sobrina Olguita
quién fue Grimau”.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: Es evidente a lo
largo de todo el artículo. Aborda Umbral un hecho determinado, apoyándose como
siempre en un personaje, ya sea histórico como en este caso o no, y realiza
todo un análisis, realizado en esta ocasión con mucho sentimiento, de la situación
que se podría vivir, de las consecuencias tan desagradables que se pueden
producir, si finalmente se confirma la noticia.
ACOMPAÑAMIENTO DE UNA ILUSTRACIÓN: Además de la fotografía
del autor, el ilustrador ha realizado un dibujo alegórico que se relaciona muy
directamente con el tema elegido y el personaje central sobre el que pivota la
columna.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: Repite las palabras en
numerosas ocasiones para dar sensación de rapidez a la frase (“qué retroceso,
qué culatazo, qué miedo”) y (“La democracia no soporta dudas como la doncella
no soporta coplas. La democracia tiene armas ...”), además de utilizar
oraciones muy cortas, de apenas tres palabras (“Luz, más luz”), con las que
consigue a la vez agilizar la lectura, simplificar los contenidos pero también
remarcar las ideas.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: Tampoco en esta columna Umbral ha elegido
los diálogos como una manera de transmitir su pensamiento.
COMENTARIO FINAL: Se trata de una columna donde Umbral
incluso llega a decir que reza para que no sea la historia de los dos presuntos
etarras verdad, para que no tengamos en nuestra sociedad otro Grimau. Escrita
con mucho sentimiento, no es su objetivo abordar la cuestión vasca y sus
nacionalismos, seguramente para ello habría escogido a Arzalluz, sino que su
idea principal al escribir este artículo era expresar un temor que parece le
atormentara por dentro y lo tuviera que decir de algún modo, por mucho que a
algunos no les gustara.
GERMANIA. ABC. 3-10-93
RESUMEN: Umbral dedica este artículo a la trayectoria de
Alemania en este siglo como país y se centra en la tremenda influencia
económica que esta poderosa nación ejerce sobre sus vecinos europeos.
TEMA: La tesis de este artículo es que Alemania, antes,
conquistaba Europa con las armas. Sin embargo, ahora le basta con su influencia
económica y con un marco como moneda consolidada frente a los vaivenes de los
demás socios europeos.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: Más que tratar un tema determinado, Umbral se limita a hacer un repaso de la historia por la que ha atravesado Alemania,
Y un análisis de la
infleucnia que ejerce sobre las economías de sus socios en la Europa unida.
Cita en su columna a Alfonso Guerra, Felipe González y José María Aznar, pero
los cita de un modo colateral.
ACOMPAÑAMIENTO DE UNA ILUSTRACIÓN: Además de la fotografía de Umbral, nos encontramos con un dibujo
alegórico que representa la idea del artículo: un lobo con manos de cordero.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: Salvo alguna que otra
comparación, y algún elemento que roza la exageración (“se entregan, como
doncellas de pajar, a la atroz violación que se perpetra por tercera vez en el
siglo”), el artículo es analítico sobre todo, por lo que no se encuentran
elementos estilísticos sobresalientes.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: No existen referencias a diálogos, aunque
si la inclusión de alguna cita, concretamente dos, una de Alfonso Guerra al
principio del artículo y otra de Hitler cuando se produjo la rendición de París
casi ya al final del escrito.
COMENTARIO FINAL: Se trata de un artículo en el que se
analiza la situación de preponderancia de la Alemania actual, ya unificada, que
hace que la economía europea marche al ritmo de las finanzas germanas, con lo
que llega a concluir Umbral que en Europa hemos dejado de depender de Estados
Unidos para pasar a fijarnos en el gigante germano.
ALFONSO GUERRA. ABC. 5-10-93
RESUMEN: Umbral aborda en esta ocasión la figura de Alfonso
Guerra. Incluso le llega a elevar a los altares comparándole con aquél santo
que está escondido y al que nadie le presta atención hasta que de pronto alguna
feligresa se fija en su figura y en su porte y entonces todos le admiran y le
vanaglorian. El escritor aprovecha la ocasión para ensalzar la figura
defenestrada de un Alfonso Guerra que parece estar viviendo sus horas más
bajas. Dice de él que es el único socialista que todavía conserva un poco de
lucidez en sus ideas y planteamientos. Se trata de un artículo laudatorio hacia
la figura de Guerra en que aprovecha Umbral para criticar a González y a Yáñez
por lo de la renovación del socialismo.
TEMA: El artículo es una especie de oda de alabanza a lo que
ha significado en el socialismo español la figura de Alfonso Guerra y a lo que
significan en la actualidad sus ideas y opiniones, más enraizadas en el
verdadero socialismo que las de muchos todavía pegados al poder.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: En realidad,
aunque no deja de hablar de política durante todo el artículo, no observamos
referencias a la situación política del momento, ya que es un repaso al llamado
socialismo teórico que representa Guerra.
ACOMPAÑAMIENTO DE ILUSTRACIÓN: El artículo tiene una curiosa
composición: en el centro de la página observamos una ilustración de un Obispo
con la cara de Alfonso Guerra cuyo palio está rodeado de telarañas, y el texto
de Umbral parece querer proteger la figura de Guerra con sus palabras.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: El artículo está
salpicado de ironía, el autor juega con las expresiones y las vestimentas
propias de lo cristiano para compararlas con la figura de Alfonso Guerra,
convertido en santo de sacristía, de esos a los que pocas veces se mira, y que
casi nadie hace caso. Umbral desenmascara el socialismo de la careta que se ha
puesto durante los años de su gobierno y le concede a Guerra el honor de
representar el verdadero socialismo, sin tapujos.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: Tan sólo encontramos una frase que ya
utilizó el propio Umbral en su artículo anterior de Guerra referida a la
situación de Alemania, de quien afirma Guerra que “está ganando la tercera
guerra mundial sin disparar un solo tiro”.
COMENTARIO FINAL: Se trata de un artículo de alabanza a la
figura de Alfonso Guerra. Jugando con las comparaciones, Umbral lo describe
como el único socialista que queda de verdad, como la persona que siempre será
un referente, aunque como termina asegurando, nunca dará el salto a miras más
lejanas, se quedará en eso, en un referente.
LA BASURA. ABC. 5-10-93
RESUMEN: Umbral aborda en esta ocasión el problema de la
basura en Madrid, afirma que Madrid es una metáfora en sí misma con la basura
que se acumula en las calles de la capital, sobre todo en las de los barrios
periféricos que son los más descuidados. Umbral responsabiliza directamente de
este hecho al Alcalde y a su afán privatizador, en el que coincide González, de
modo que la derecha que representa el Alcalde y la que representa González se
han unido en su único objetivo de privatizar todo lo que se encuentran a su
paso. Se trata de una crítica muy severa a una situación denigrante en la que
cada vez se busca más el negocio allí donde lo hubiera, como en el Servicio de
la Funeraria de Madrid.
TEMA: Se trata de un artículo muy crítico donde Umbral
descarga toda su furia dialéctica sobre la figura del Alcalde de la Capital, de
quien llega a decir que “no limpia porque quiere privatizar el servicio, hale,
todo para la empresa privada, el dinero con su dinero y cada oveja o becerro de
oro con su pareja”.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: En esta ocasión,
Umbral no realiza un artículo de crítica global, sino que se centra en un tema
fundamentalmente: la basura de Madrid, la basura que se agolpa en las calles en
forma de residuos y la “basura humana” que representan los “cientos de negros,
dominicanas e inmigrantes” que pululan por las calles de la Villa y Corte.
ACOMPAÑAMIENTO DE UNA ILUSTRACIÓN: La ilustración se centra
en la figura del Alcalde al que se le arrojan kilos de basuras, de
desperdicios, hasta cubrirle por completo la cabeza.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: Como bien asegura
Umbral al comienzo del artículo, todo él es una metáfora de la basura. Habla
por igual de los desperdicios orgánicos que se depositan, o no, en los cubos de
la basura, como de la “basura humana” que se acumula por las esquinas. Habla
del afán privatizador de Manzano y del de González, hasta llegar al absurdo, a
la privatización de los muertos, en una frase que nos recuerda a Tristian
Tzara, al dadaísmo, cuando asegura Umbral que ya ha oído como alguien decía por
el balcón de su casa “Muerto va...”.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: No observamos en este artículo que el
autor emplee los diálogos para introducir una idea que enriquezca la opinión.
COMENTARIO FINAL: Es una columna donde se mezclan por un lado
la crítica al Alcalde Álvarez del Manzano por su afán privatizador, por otro al
propio Felipe González, y por último, a la sociedad, que no desea ni ver a la
basura humana” que prefiere desentenderse de ella y que sean los servicios de
la basura, municipales o no, quienes se encarguen de recogerla y de hacerla
desaparecer.
YELTSIN. ABC. 8-10-98
RESUMEN: De nuevo la crítica se nos aparece como un elemento
fundamental en la columna de Francisco Umbral. Crítica políticas y en una doble
vertiente. Por un lado, la crítica a un Boris Yeltsin que no ha sabido o no ha
querido sacar adelante a Rusia, reflotarlo del marasmo postsoviético en el que
se había estancado. Y por otro, la sociedad occidental, de la que formamos
parte, y que está representada por Estados Unidos y Alemania que no ha sabido o
no han querido, ayudar a los rusos en su intento.
TEMA: La critica es el tema fundamental de esta columna, la
crítica a todos y para todos por la penosa situación por la que atraviesa
Rusia.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: Existe en la
columna un transfondo político-económico muy importante. En realidad, la
columna es muy política, de política global, atemporal, pero que ayuda a
comprender al lector mejor la situación de desamparo desde dentro y desde fuera
en la que se ha visto Rusia.
ACOMPAÑAMIENTO DE ILUSTRACIÓN: La columna se presenta
acompañada de un Boris Yeltsin dibujado sobre un tanque lujoso con dos grandes
ruedas que sujeta a su vez un retrato de él mismo en cuya cabeza se observa una
foto del mismo Yeltsin. Un resumen perfecto de la intención de Umbral al
escribir la columna: dar a conocer el egocentrismo de una persona que saltó a
la fama esgrimiendo un papel delante de los moscovitas en el momento oportuno
en el lugar oportuno.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: La crítica está
presente en todo el artículo. No es, pues, el mejor lugar para demostrar al
lector las habilidades con la escritura. Aún así, la ironía es la mejor arma
para Umbral, que la demuestra cuando afirma que, refiriéndose a Bill Clinton, “le
ha quedado el trauma de cuando era novio de Hillary, que lo de esta pareja, más
que un instinto básico, fue un instinto político de casarse para dar muchos
hijos a la Sexta Flota”.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: No emplea ningún tipo de diálogos Umbral
en este artículo.
BOSNIA. ABC. 12-10-93
RESUMEN: Umbral critica en este artículo eminentemente
político la posición española con respecto al conflicto bosnio. Critica a
Felipe González como máximo responsable del contingente de tropas que mandó
nuestro país porque en España hay necesidades más urgentes que remediar.
Critica a la oposición porque apoyó al Gobierno en esta tarea y critica a los
que enarbolan la bandera del patriotismo porque cree el escritor que el
patriotismo no es ir a Bosnia, sino acudir a Vallecas, o a Almería, o al Metro
de Madrid, y solucionar nuestras Bosnias particulares.
TEMA: Francisco Umbral aborda el conflicto bosnio que no
entiende y se decanta por la posición de los que piensan que antes de
solucionar problemas en otro sitio, debemos afrontar los nuestros, los que
tenemos más cerca.
EMPLAZAMIENTO DE LA COLUMNA: Se trata de la penúltima de las
columnas escritas por Umbral en el ABC que se encuadran dentro de la sección
denominada Mitologías.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: Más que una
columna donde prime la situación política, que sí que se encuentra como un
transfondo, es una columna más de naturaleza social, donde se critica una
postura determinada y donde el autor de decanta claramente por la contraria.
ACOMPAÑAMIENTO DE UNA ILUSTRACIÓN: Nos encontramos una
fotografía de Felipe González incrustada en un muro debajo del cual unos
soldados montan guardia.
RECURSOS ESTILÍSTICOS MÁS UTILIZADOS: La ironía es una vez
más el recurso estilístico más utilizado para abordar el tema. El sarcasmo
también está presente cuando dice, por ejemplo, que no se puede ir “en plan
chicas de la cruz roja”, a Bosnia. Y resulta hasta ácido cuando le echa en cara
al Gobierno que la opción de enviar tropas a Bosnia ha sido por un recuero a lo
que la España Imperial fue, ya que “lo primero es lo primero, jefe, tron, tío,
o sea”.
EMPLEO DE DIÁLOGOS:
Una vez más, no existe el empleo del diálogo como recurso.
LA ITALIANA. ABC. 19-10-93
RESUMEN: En esta columna la excusa para abordar muy
brevemente el tema de la telebasura es una entrevista que le realizó Antonia
dell’Atte
a Umbral. La tesis se
encuentra al final de la columna cuando Umbral termina con una observación: “Ni
Franco ni Felipe se han ocupado de mejorar ese nivel que sigue siendo
tercermundista”.
TEMA: El tema principal se encuentra al final de la columna. Como en una sorpresa, Umbral se pasa toda la columna mareando la perdiz explicando al lector los avatares de la entrevista con la italiana, y no es hasta el final cuando destapa el tarro de las esencias y nos conduce a la conclusión de todo, a la respuesta a al pregunta ¿qué es lo que quiere decir?.
EMPLAZAMIENTO DE LA COLUMNA: Se trata de la última columna
que Umbral escribe para el ABC en la sección de Mitologías.
REFERENCIA A LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL: Ninguna.
ACOMPAÑAMIENTO DE UNA ILUSTRACIÓN: Se representa a Antonia
dell’Atte como si fuera un maniquí de una tienda de ropa, con la ilustración de
un cuerpo de mujer en el que se destacan las palabras Sexo y Pecho.
EMPLEO DE DIÁLOGOS: No existen los diálogos en esta columna,
incluso cuando los hubiera podido utilizar (en las conversaciones que
mantuvieron ambos protagonistas), no aparecen.
Las últimas
cuatro columnas que Umbral escribió en el ABC estuvieron encuadradas en el Suplemento
Literario del Diario. En la sección denominada Los iluminados. Todas tienen un carácter marcadamente
literario, donde sobresalen la utilización del diálogo, y el personal estilo
que caracteriza a Umbral a la hora de escribir.
Aborda
consecutivamente las figuras de Jaime Basílides, Louchette, la judía pobre,
Carmen Ynfante, y Eduardo Roldán.
Hemos
decidido simplemente enumerar estas últimas columnas porque, al publicarse en
un Suplemento Literario y al tener una clara vocación lírica más que de otra
cosa, no eran de especial utilidad para el objetivo final del trabajo, que es
comparar el estilo de las columnas que Umbral varió en algo su estilo en razón
del periódico para el que trabajaba, bien fuera ABC o El Mundo.
Aún así, las
incluiremos en el Apéndice final junto al resto de las columnas analizadas.
Después de
analizar 36 columnas escritas por Francisco Umbral entre el 25 de agosto de
1993 y el 29 de octubre de 1993, publicadas en el diario El Mundo del Siglo XXI (hasta el 14 de septiembre inclusive) y en
el diario ABC (desde el 19 de
septiembre), podemos afirmar lo siguiente:
a.- Los
temas principales que centran las columnas de Umbral se encuentran claramente
descompensados en ambos periódicos. Si bien en el diario El Mundo, la proporción es abrumadoramente favorable al tema
político –diez columnas de política frente a las seis que encuadramos en el
aspecto costumbrista/sociedad y dos que se refieren a temas literarios-, en el
diario ABC, los temas se encuentran
mucho más equilibrados -seis columnas de política, seis de
sociedad/costumbrismo y otras seis referidas a personajes literarios-.
b.- El
emplazamiento de las columnas del autor, también debe ser motivo de reflexión.
Mientras que en El Mundo las columnas
aparecen siempre en la página número siete del periódico, en plena sección
Nacional, en una sección fija denominada Los placeres y los días, en el ABC varían su ubicación. La primera de
las columnas se publica en la tercera página del periódico, un espacio que se suele
reservar tradicionalmente a firmas de autoridad que exponen su opinión,
razonada y contrastada, a los lectores. Las cuatro últimas, sin embargo, son
publicadas en una sección denominada Los
iluminados, dentro del Suplemento Literario del diario que, al salir al
mercado una vez a la semana, le impide a Umbral continuar con su costumbre de
publicar su columna diaria. Las restantes se ofrecen a los lectores bajo el
título de Mitologías, en el
ejemplar diario del periódico.
c.- En
cuanto a la extensión, y a pesar del diferente formato de ambos periódicos, que
pudiera parecer que en el ABC se le
dedica un mayor espacio para sus reflexiones, podemos decir que es similar la
extensión que ambos periódicos le admiten, unos tres folios mecanografiados.
d.- Otra
diferencia bastante evidente entre ambos periódicos con respecto a la
publicación de las columnas de Umbral, es la forma de presentación ante los
lectores. En El Mundo, no varía
absolutamente nada durante las 18 columnas estudiadas. A dos columnas, se identifica
claramente el autor al colocar un pequeño dibujo de Umbral que no es un primer
plano, es más bien un busto del escritor, al que se le reconoce enseguida por
sus grandes gafas y su bufanda al cuello. El dibujo se sitúa en la parte
superior izquierda y el autor se encuentra ladeado, mirando a su derecha.
Sin embargo,
en el diario ABC no parecen tenerlo
tan claro. La primera de las columnas que escribe en el periódico entonces
dirigido por Luis María Ansón, al tratarse de la tercera de ABC, no existe ningún tipo de fotografía
ni de elemento que identifique al autor, salvo la firma al final de artículo.
Sin embargo, en las columnas posteriores, encuadradas en la sección Mitologías, se observa una
fotografía de un muy primer plano de Umbral que mira también hacia su derecha,
y un dibujo alegórico que tiene relación con el tema de la columna del autor,
en el que se superpone una fotografía del personaje central de la columna, el
protagonista podríamos decir. Asimismo, mientras que en El Mundo preferían colocar el nombre del autor al principio del
artículo, al lado de su dibujo, en ABC
prefieren colocarlo al final, firmando la columna. Por último, en las cuatro
últimas columnas que Umbral publicó en el ABC,
en el Suplemento Literario, vuelve a cambiar el formato. No hay fotografía de
Umbral, sí firma el artículo al final y continúa el dibujo alegórico del tema
elegido por el autor, aunque esta vez sin ningún tipo de montaje fotográfico
superpuesto.
d.- Los
recursos estilísticos que emplea Umbral en los dos periódicos son más o menos
los mismos. Mucha ironía, sarcasmo, empleo de la metáfora, de la aliteración,
del hipérbaton, de la alegoría, de la enumeración, y del humor en ocasiones.
Los títulos suelen ser cortos en ambos periódicos.
e.- En
contra de lo que nos esperábamos, ya que habíamos leído que Umbral era muy
partidario de introducir los diálogos en sus columnas, no hemos encontrado
apenas la existencia de diálogos en los textos que nosotros hemos analizado.
Sólo en dos de las columnas se puede decir que Umbral utiliza el diálogo en su
máxima expresión, como una manera de introducir pensamientos, ideas, opiniones,
como un descanso a la lectura, o como una forma de hacerla más amena.
Eso sí, lo que Umbral utiliza asiduamente son la
introducción de citas de amigos, compañeros, conocidos, citas tanto literarias
como citas de índole social o citas de gente que ha opinado con anterioridad
sobre el personaje objeto de la columna.
En resumen,
y como una conclusión final, recordamos que lo que nos habíamos propuesto al
principio de este trabajo era indagar acerca de si, mediante el análisis de las
columnas de Umbral, existía alguna razón por la que Umbral volviera a El Mundo sólo apenas de un mes después
de su marcha al diario ABC. Pues
bien, Umbral no cambia su estilo en líneas generales, mantiene en ambos medios
de comunicación sus señas de identidad claramente diferenciadas del resto de
los columnistas. Umbral no cambia cómo escribe pero sí acerca de lo que
escribe. Observamos al analizar los estudios de las columnas que los temas
políticos son mucho menos abundantes en el ABC
que en El Mundo.
Teniendo en
cuenta que el ideario o los principios fundacionales de ABC, que lleva en sus páginas casi un siglo de historia, y los de El Mundo, diario joven, progresista, y
que no lleva en el mercado ni quince años, son muy diferentes, nos preguntamos,
o se lo preguntamos al propio Umbral, cuya respuesta creemos no se va a
producir, si el motivo verdadero de que Umbral se marchara al periódico ABC no sería su eterno deseo de entrar
en la Real Academia Española de la Lengua, un lugar reservado a los escritores
consagrados, creadores de un nuevo lenguaje, como él mismo, y buceadores en los
vericuetos de la morfología y sintaxis de la lengua española. ¿No creería o le
harían creer a Umbral que desde un diario respetado que suele alejarse de las
trifulcas políticas del día a día y poco amigo de sacar exclusivas y de dar
pávulo a determinadas historias sin quizá el contraste necesario, podría ser
más fácil el acceso a la Real Academia?.
Será difícil
responder a esta cuestión, será difícil saber la verdad algún día, pero lo que
sí podemos saber, porque aquí lo hemos analizado, es que Umbral no se sentía
igual de cómodo en el ABC que en El Mundo, que su libertad a la hora de
escoger los temas para sus artículos se veía quizás constreñida, que añoraba su
página diaria de El Mundo.
Que, a lo mejor, comprendió que era más
importante para él mismo poder elegir sus temas para su columna que intentar,
traicionando sus principios, el asalto a un sillón de la Real Academia
Española.-